El Marco Mundial para los Servicios Climáticos suministrará alertas tempranas sobre las condiciones meteorológicas extremas y estimulará intercambios de datos entre los científicos y gobiernos. Alertados a tiempo, los agricultores, administradores del agua, planificadores urbanos y del litoral, legisladores nacionales y municipales, entre otros, estarán en capacidad de prepararse contra los riesgos. Si, por ejemplo, está prevista una sequía prolongada, un agricultor sabrá que no debe sembrar plantas que necesiten mucha agua.
Mientras que las previsiones meteorológicas, en general son confiables siete días, las previsiones climáticas abarcarán meses o incluso décadas. Se espera que de aquí a dos años exista un marco para garantizar estos servicios de forma coordinada, de modo que todas las partes involucradas, tanto de los países desarrollados como de los países en desarrollo, puedan acceder rápidamente a estas informaciones.
La Unesco ha organizado dos foros en Ginebra, uno referido al clima y al género, el otro sobre el fortalecimiento de las capacidades, la educación y la formación. “El fortalecimiento de las capacidades por la educación y la ciencia” fue reconocido posteriormente como uno de los elementos claves del Marco Mundial para los Servicios Climáticos.

La Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI) de la Unesco contribuyó en la preparación de la sesión de la reunión sobre la respuesta a dar a las necesidades de información de las poblaciones costeras. Los expertos hicieron énfasis en que las observaciones oceánicas eran la columna vertebral de cualquier servicio climático y que la prestación de servicios climáticos era por consiguiente tributaria de la existencia de un Sistema Mundial de Observación del Océano (GOOS, en inglés) que sea completo y perenne. Coordinado por la COI de la Unesco, GOOS proporciona información y datos al Sistema Mundial de Observación del Clima. La presentación sobre las aguas subterráneas y el clima, organizada en paralelo a esta reunión por la División de Ciencias del Agua de la Unesco, resaltó el hecho de que las aguas subterráneas juegan un papel principal en la capacidad de la sociedad para adaptarse al cambio futuro, fundamentalmente observando el creciente número de fenómenos meteorológicos extremos tales como inundaciones y sequías. Sin embargo, las aguas subterráneas no están representadas hoy como deberían en los modelos del clima mundial. Ello se debe en parte a la dificultad para evaluar los recursos subterráneos y a la escasez de los datos, así como el desconocimiento de que éstas forman parte del ciclo hidrológico y por consiguiente del sistema climático mundial.
Mientras que la conferencia de Ginebra se refería a los servicios climáticos, considerados como una vía para ayudar a los países a adaptarse al cambio climático, las negociaciones sobre el clima que se efectuarán a instancia de las Naciones Unidas en Copenhague en diciembre, intentarán obtener un acuerdo entre países desarrollados y países en desarrollo sobre la reducción de las emisiones mundiales de carbono.
En 1979, la primera Conferencia Mundial Sobre el Clima lanzó el Grupo Intergubernamental sobre la Evolución del Clima y el Programa Mundial de Investigación sobre el Clima. La segunda en 1993, condujo a la adopción de la Convención-Marco de las Naciones Unidas sobre los Cambios Climáticos y al Sistema Mundial de Observación del Clima.
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