La educación es un bien público y un derecho humano fundamental. Gracias a ella, nos desarrollamos como personas y es posible que las sociedades avancen. El derecho internacional consagra a la educación el pleno desarrollo de las personas, el fortalecimiento del respeto a los derechos, libertades fundamentales y la identidad cultural, además de la comprensión, la tolerancia y la amistad entre las naciones y grupos étnicos o religiosos.
El pleno ejercicio del derecho a la educación exige que ésta sea de calidad y que asegure el desarrollo y aprendizaje de todos. Esto debe realizarse a través de una educación relevante y pertinente para personas de diferentes contextos y culturas, con diferentes capacidades e intereses. Para lograr este objetivo, la educación debe guiarse por los principios de no discriminación, igualdad de oportunidades e inclusión, valorando las diferencias, fundamento de sociedades más justas y democráticas.
La Oficina Regional de Educación, junto con las demás representaciones de la Organización en América Latina y el Caribe, mantiene vivas estas preocupaciones, implementando nuevas líneas de acción, programas de capacitación, materiales educativos, investigaciones y evaluaciones, diseño de políticas y asesorías, orientados a mejorar la calidad de los aprendizajes de niños, niñas y jóvenes, especialmente de aquellos que viven en situación de mayor vulnerabilidad.