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SANTIAGO

Educación de calidad como receta contra la intolerancia

Educación de calidad como receta contra la intolerancia

Día Mundial de la Tolerancia entrevista con Jorge Sequeira.

En cada región del mundo, la intolerancia puede adoptar formas y manifestaciones como la violencia, marginalización, negligencias y exigencias de distinto carácter contra grupos de personas o individuos por su origen étnico o nacional, por sus creencias religiosas, orientación sexual, o filiación política, entre otras razones. También existe la intolerancia entre países.

Todos los 15 de noviembre el mundo celebra el Día de la Tolerancia. Una conmemoración que sirve para reforzar esfuerzos ya que la construcción de espacios de convivencia tolerantes requiere de leyes, de educación ciudadana, de voluntad política, de creatividad y de la convicción de los que la combaten que los seres humanos son iguales y que deben disfrutar de los mismos derechos. Ser tolerante implica respetar las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias. Aquí reproducimos la entrevista hecha a Jorge Sequeira, director de la Oficina Regional para la Educación de la UNESCO en América Latina y el Caribe, por Radio Naciones Unidas*.

En América Latina y el Caribe ¿tiene la intolerancia algún sello distintivo en comparación a otras regiones del mundo?
Sí, la desigualdad. Desgraciadamente América Latina y el Caribe sigue siendo la región más desigual de todas y eso se ve en varios niveles no sólo de ingresos socioeconómicos si no también en la carencia y en el poco acceso a servicios sociales de calidad que son, por ejemplo, la educación, la salud básica o el agua potable y otros servicios. Es importante pensar en que el fenómeno de intolerancia se genera también producto de condiciones socioeconómicas desiguales.

¿Cómo se puede combatir de manera efectiva la intolerancia?
La intolerancia es algo que puede ser legislado de forma positiva, sin embargo, la práctica es lo que cuenta. Muchos de nuestros países ya cuentan con legislación que justamente señalan los problemas de intolerancia y hasta soluciones, sin embargo, la praxis no es necesariamente lo que se ve. El mejor ascensor social, el mejor factor de movilización social que permite enfrentar la desigualdad y, por consiguiente, también discutir la intolerancia, es la educación. Una educación de calidad para todos y todas desde la pequeña infancia y lo largo de la vida, es el mejor factor y la mejor receta para mitigar la intolerancia y también mitigar la desigualdad.

¿De qué maneras la educación se vuelve un factor esencial?
La educación da acceso a otros derechos, como el estar informado. Si una persona no ha tenido una educación de base sólida, no tiene acceso a información, no tiene acceso a libros o a periódicos y no pueden tomar decisiones informadas y, por consiguiente, no puede convertirse en un ciudadano productivo que se integra a su sociedad. La comunicación y la información son factores esenciales para mitigar la intolerancia y seguir adelante.

¿Algún ejemplo que permita graficar formas de enfrentar la intolerancia?
Justamente hace algunos días, hemos lanzado con la Universidad Católica de Temuco en el sur de Chile, una publicación que describe un proceso muy interesante de recuperación de tierras. Después de muchos años de negociación, y en que diálogo tuvo un rol central, triunfó la tolerancia y el respeto. Los grupos indígenas involucrados, los mapuches-pewenches para ser más exactos dialogaron con los no indígenas que viven en la misma zona desde hace mucho tiempo, para que esas tierras no sólo sean recuperadas si no que sean utilizadas en buena forma, de manera que el tejido social se mantenga y hasta se fortalezca.

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Parte del desafío parece ser el que la tolerancia se viva como un ejercicio cotidiano y eso nos obliga a estar en alerta permanente...
Debido a la crisis económica o debido a situaciones difíciles en alguna comunidad, en algún país, siempre existe ese gran riesgo de una recesión y es que estamos en tiempos difíciles. Un período en que el mundo y nuestra región está conociendo cambios de manera lenta pero irreversible y que se empiezan a vislumbrar perfiles de un mundo nuevo, tenemos que consolidarnos y tenemos que ver que ese valor básico está incorporado en la carta de las Naciones Unidas que es la tolerancia, se mantenga y se consolide.


*Texto hecho a partir de la nota realizada por Radio Naciones Unidas Jorge Miyares, Naciones Unidas, Nueva York.

  • 18-11-2011