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La UNESCO y la OCDE confirman la rentabilidad de las inversiones en la educación
Contacto editorial: Sue Williams: Oficina de Información Pública – Sección Editorial. Teléfono: +33 (0)1 45 68 17 06, Correo electrónico: s.williams@unesco.org; Cristina L’Homme: Oficina de Información Pública – Sección Editorial. Teléfono: +33 (0)1 45 68 17 11. Correo electrónico: c.l-homme@unesco.org; Nicholas Bray: OCDE. Teléfono: +33 (0)1 45 24 80 90. Correo electrónico: nicholas.bray@oecd.org

18-02-2003 12:20 pm París – Se obtienen dividendos muy considerables invirtiendo en la enseñanza secundaria y postsecundaria, y no limitándose exclusivamente a las inversiones en la enseñanza primaria. En un estudio sobre 16 países de economías emergentes realizado por la UNESCO y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE),* se llega a la conclusión de que las inversiones en capital humano en los dos últimos decenios representaron 0,5% en el índice de crecimiento anual de esos países.**

No obstante, en otra de las conclusiones del estudio se indica que el acceso a la educación secundaria y postsecundaria está progresando muy lentamente, a pesar de que es un factor esencial para conseguir una mano de obra con una buena cualificación basada en la adquisición de conocimientos. Los autores señalan que en 1960 los adultos de los países estudiados habían cursado un promedio de 3,4 años de estudios. En 2000, este promedio solamente alcanzaba la cifra de 7,6, es decir casi tres años menos que en los Estados con economías prósperas pertenecientes a la OCDE, cuyo índice es de 10,2 años. A este ritmo, señalan los autores, serían necesarios 30 años a algunos de estos países para alcanzar el nivel actual de los de la OCDE.

En el estudio, publicado en inglés con el título Financing Education – Investments and Returns (“Financiar la educación - Inversiones y beneficios”) se analiza el nexo entre el nivel de instrucción de la mano de obra y el crecimiento económico en las 16 naciones participantes en el Proyecto conjunto del Instituto de Estadística de la UNESCO y la OCDE sobre los indicadores de la educación en el mundo (Proyecto WEI), cuyo objeto es investigar y comparar el grado de desarrollo alcanzado por la educación en esos países.

Esta publicación confirma que la educación no sólo incrementa la riqueza nacional, sino que además reporta ventajas a los individuos, lo cual no constituye una sorpresa evidentemente. A las personas con más estudios – dice la publicación – les va mucho mejor en el mercado de trabajo. En efecto, tienen más posibilidades de conseguir y conservar un empleo y cuantos más títulos poseen más dinero ganan. En Indonesia, por ejemplo, los hombres que han cursado estudios postsecundarios ganan por término medio un 82% más que los que poseen solamente un título de enseñanza secundaria. En Paraguay, esa diferencia llega a ser del 300%.

* Financing Education – Investments and Returns, Analysis of the World Education Indicators 2002 Edition [Financiar la Educación – Inversiones y Beneficios – Análisis de los Indicadores Mundiales de la Educación. Edición 2002], UNESCO/OCDE, París, 2002. ISBN 92-9189-001-4.
** Argentina, Brasil, Chile, China, Egipto, Filipinas, India, Indonesia, Jamaica, Malasia, Paraguay, Perú, Tailandia, Túnez, Uruguay y Zimbabwe.

Una de las conclusiones del estudio es que en los últimos veinte años la solidez del nexo entre la educación y crecimiento económico fue muy considerable en Argentina, Chile, Filipinas, Jamaica, Malasia, Perú y Uruguay, mientras que en Brasil, Indonesia, Tailandia y Zimbabwe esa solidez sólo se dio en el decenio de los noventa.

Por ejemplo, en 1960 el promedio de años de estudios de la población chilena comprendida entre los 15 y 64 años de edad era de 6,19 y el Producto Interior Bruto (PIB) por habitante se cifraba en algo menos de 4.000 dólares (en dólares constantes de 1995). En 2000, el promedio de años de estudio había subido hasta alcanzar casi 10 y el PIB por habitante se había acercado a los 7.000 dólares.

El promedio de años de estudios en Malasia era de 3,22 en 1960 y el PIB por habitante ascendía a 2.000 dólares. En 2000, los años de escolarización habían alcanzado un promedio de 9,31 y el PIB por habitante rondaba los 6.000 dólares.

En Tailandia, el promedio de años pasados en la escuela por los habitantes de 15 a 64 años de edad era de 2,6 en 1960 y el PIB por habitante era inferior a 1.500 dólares. Cuarenta años más tarde, el número de años de escolarización era de 7,51 por término medio y el PIB per cápita había aumentado hasta alcanzar unos 4.000 dólares.

Según el estudio, los resultados registrados en Egipto, India y Túnez han sido más modestos porque el punto de partida de estos países era desventajoso. En efecto, en 1960 “los niveles que habían alcanzado en materia de educación eran considerablemente más bajos” que los de los demás países: 1,01, 1,17 y 0,83 años de escolarización por término medio, respectivamente.

Para los autores del estudio, sus conclusiones no sólo indican que el papel desempeñado por el capital humano en el crecimiento económico es más intenso una vez que se ha alcanzado un umbral crítico, sino también que “es importante alcanzar un nivel elevado en el ciclo superior de secundaria y en la enseñanza postsecundaria para que el capital humano se traduzca en un crecimiento económico estable”. El estudio dice que la clave para alcanzar la “masa crítica” estriba en mejorar el acceso a la enseñanza y lograr que niños y jóvenes acaben por completo sus estudios.

El estudio señala también que, en sus intentos por desarrollar la educación, los países participantes en el Proyecto WEI están movilizando recursos procedentes de una vasta gama de fuentes de financiación públicas y privadas, inclusive las familias e individuos que participan más en el costo de la educación que en los países de la OCDE. En Chile, en Paraguay y en China, por ejemplo, más del 40% del total del gasto dedicado a la educación procede de este tipo de financiación, cuando en los países de la OCDE es sólo del 12%.

Esto ha tenido por resultado un rápido desarrollo de los servicios de educación privados, que van desde instituciones independientes totalmente privadas hasta centros docentes “subcontratados” por los gobiernos a organizaciones no gubernamentales o municipios. En Zimbabwe y China, por ejemplo, la espina dorsal del sistema educativo está constituida por centros docentes subvencionados por el gobierno y administrados por las comunidades.

En los países participantes en el Proyecto WEI, seis de cada diez alumnos de primaria por término medio frecuentan escuelas privadas, mientras que en los Estados pertenecientes a la OCDE el promedio es de un alumno de cada diez. En la enseñanza secundaria y superior los índices son similares. En Brasil y Filipinas, por ejemplo, entre un 63% y un 73% de los estudiantes universitarios están matriculados en centros de enseñanza privados independientes, mientras que en los países de la OCDE sólo un 10% de esta categoría de estudiantes acude a universidades privadas.

No obstante, el estudio hace observar que el desarrollo del sector privado no ha resuelto el problema del acceso equitativo a la enseñanza en los países estudiados, donde la desigualdad y la pobreza alcanzan con frecuencia índices elevados y donde además los estudios de pago son inaccesibles para la población pobre. Los autores del estudio señalan que, en los albores de este nuevo siglo, las perspectivas de duración de la escolaridad para los niños de cinco años de edad en los países del Programa WEI seguían siendo bastante inferiores a las de los países de la OCDE: casi cuatro años menos por término medio.

Los autores concluyen diciendo que, a falta de una inversión eficaz y acrecentada en capital humano, el saber – que se ha convertido en un recurso económico esencial – empezará a ser un bien escaso. En cambio, con inversiones eficaces podrá ser un bien abundante, renovable y capaz de autorreproducirse, que constituirá la frontera entre los ganadores y los menos afortunados en la competición económica.


** Argentina, Brasil, Chile, China, Egipto, Filipinas, India, Indonesia, Jamaica, Malasia, Paraguay, Perú, Tailandia, Túnez, Uruguay y Zimbabwe.


Autores del estudio

Instituto de Estadística de la UNESCO: Albert Motivans, Teléfono: +1 (514) 343-6111, extensión 4528. E-mail: a.motivans@unesco.org

OCDE: Karine Tremblay. Teléfono: +33 (0)1 45 24 91 82. E-mail: karine.tremblay@oecd.org

Doug Lynd: Teléfono: +1 (514) 343-6111, extensión 4527. E-mail:d.lynd@unesco.org
Andreas Schleicher. Teléfono: +33 (0) 1 45 24 93 66. E-mail: andreas.schleicher@oecd.org






Fuente Comunicado de prensa N° 2003-11
Autor(es) UNESCOPRESS


 ID: 9562 | guest (Leer) Updated: 11-07-2003 12:24 pm | © 2003 - UNESCO - Contact