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Campaña por el reconocimiento de los derechos de las poblaciones indígenas en el Congo.
Estoy al servicio de los que vivieron en el año 1600 y de los que vivirán en el año 2200, dice Ian Wilson, Bibliotecario y Archivero del Canadá. Wilson preconiza la digitalización de los fondos documentales y el libre acceso a los archivos, que pueden desempeñar un papel esencial en la lucha contra las violaciones de los derechos humanos.
Entrevista de Ian Wilson, Presidente del Consejo Internacional de Archivos (ICA) el pasado mes de julio, con Jens Boel, Archivero Jefe de la UNESCO.
Archivos y derechos humanos. Este fue el tema de la Conferencia Internacional de la Mesa Redonda de Archivos que usted presidió en El Cabo (Sudáfrica), en 2003. ¿No cree usted que los archiveros deben dejar a los políticos la tarea de ocuparse de los derechos humanos?
El mundo de los archivos no es pasivo. Los archiveros contribuimos activamente a forjar la memoria colectiva.
En El Cabo examinamos los nexos que existen entre los archivos, los derechos humanos y la protección de las minorías. Tuvimos el honor de entrevistarnos con el arzobispo Desmond Tutu (Premio Nobel de la Paz en 1984). En su opinión, los archivos constituyen un verdadero baluarte para protegernos contra atrocidades que no debemos olvidar nunca. Por tener experiencia de esto, es plenamente consciente de la enorme fuerza que tienen los archivos.
En América del Sur, cuando imperaban los regímenes autoritarios, nuestros colegas se esforzaron por conservar huellas de los desaparecidos, esos ciudadanos que por rebelarse contra los poderes establecidos fueron borrados de la faz de la Tierra.
En los países democráticos se dan también problemas análogos. El gobierno canadiense, por ejemplo, prestó su apoyo durante decenios a las llamadas “escuelas residenciales”, una suerte de internados creados por diferentes confesiones religiosas que se proponían lograr la asimilación de los niños de las comunidades indígenas. Éstos acabaron perdiendo su lengua, su cultura, su familia y su propia identidad. Posteriormente, el gobierno se disculpó ante los ex internos aún vivos y se creó una Comisión de Verdad y Reconciliación. Los Archivos del Canadá hacen todo cuanto está a su alcance para que los documentos relacionados con este episodio traumatizante sean accesibles. Tenemos la intención de trabajar conjuntamente con la Comisión para salvaguardar los testimonios y documentos aportados por las familias.
¿Por qué es importante reconciliarse con un pasado doloroso?
Necesitamos aprender. La sociedad necesita comprenderse a sí misma y saber cuáles son sus puntos flacos y fuertes, al mismo tiempo que trata de afrontar nuevos desafíos. En Canadá estamos intentando construir una sociedad auténticamente pluralista, que sea capaz de respetar e integrar todas las culturas… Los archivos relacionados con las “escuelas residenciales” fueron olvidados durante decenios. Nadie les prestó la más mínima atención, hasta que un día la sociedad maduró y empezó a plantearse interrogantes.
Se da una dinámica interesante entre la sociedad y la forma en que ésta dialoga con su pasado. Los archiveros posibilitan ese diálogo y procuran adoptar un enfoque global y sistemático en su cometido de preservar los archivos.

¿Cómo debe apoyar el ICA la causa de los derechos humanos?
La vocación de nuestra organización no es dedicarse al activismo político. Sin embargo, en la conferencia de El Cabo tratamos de transmitir un mensaje a todos nuestros miembros sobre la necesidad de apoyar a aquellos colegas que, en condiciones sumamente difíciles, tratan de preservar archivos en países con regímenes políticos represivos.
Quizás podríamos recurrir a algunos organismos de las Naciones Unidas para que nos ayuden y ejerzan presiones, a fin de atraer la atención de la opinión mundial sobre la importancia de los archivos. También podríamos examinar esta cuestión con Amnistía Internacional.
¿Cree usted que el ICA debe tomar posición en defensa del derecho fundamental a la preservación y acceso de los archivos, cuando éste sea violado? Por ejemplo, en casos de destrucciones sistemáticas de fondos documentales o negativas persistentes a que los ciudadanos ejerzan su derecho a consultarlos.
El ICA podría movilizar a las asociaciones de archiveros del mundo entero, que son un elemento clave de su red. Podría desempeñar una función de observatorio, acopiando la información necesaria, transmitiéndola a esas asociaciones y asesorándolas, al mismo tiempo, sobre la forma en que deben establecer una comunicación con los gobiernos y otros organismos interesados. Todo eso depende de nuestras posibilidades y, a este respecto, es preciso reconocer que la capacidad de movilización del ICA es limitada, como también son limitados sus medios para enviar boletines informativos y formular propuestas. Una cosa es lo que desearíamos hacer y otra, muy distinta, lo que podemos realmente hacer.
¿Qué papel desempeñan los archivos y su gestión en las sociedades en situación de conflicto y posconflicto? ¿Tienen prioridad para el ICA los problemas relacionados con la gobernanza y la construcción de la democracia?
Tenemos que examinar cuidadosamente cómo podemos actuar con eficacia. El Archivero de los Estados Unidos, Allen Weinstein, fue conmigo a visitar a nuestros colegas de Israel y Palestina. Con tal motivo, examinamos juntos atentamente la importancia que tienen los archivos sobre cuestiones de común interés, a fin de fomentar una comprensión mutua entre los habitantes de esta región del mundo que se halla en una situación muy difícil.
Las necesidades de israelíes y palestinos en materia de archivos son idénticas. La Autoridad Palestina y los Archivos de Israel nos manifestaron su deseo de organizar la formación profesional de archiveros y la digitalización de archivos de interés común. Los Archivos de Israel dieron muestras de una gran generosidad, al declararse dispuestos a digitalizar una serie de archivos de la época del mandato británico para compartirlos con los palestinos. Esos archivos contienen, entre otros, datos de los censos efectuados nada menos que en tiempos del Imperio Otomano. ¿Qué podría impedir que se abrieran a consulta pública en Internet? En Israel hay también importantes colecciones de periódicos palestinos editados entre 1920 y 1948 que se hallan en condiciones alarmantes. Se están deteriorando y es preciso salvaguardarlas. Creo que la comunidad internacional podría intervenir en este caso concreto, pero no tengo en absoluto la certidumbre de que pueda hacer otro tanto en países profundamente alterados por situaciones de conflicto más agudas, por ejemplo en Afganistán y Sudán.

¿Cuál es el vínculo entre los archivos y la verdad, la memoria y la historia?
En mi opinión, los archivos son una fuente material de información esencial y un medio de comunicación entre los distintos periodos de la historia. Gracias a los archiveros, que trabajamos en una cuarta dimensión, las generaciones pueden dialogar entre sí. Todo lo que protegemos y conservamos, todo lo que hemos heredado de nuestros predecesores y todo lo que venimos a añadir a esa herencia, forma parte de un proceso de comunicación. Cada generación se plantea interrogantes sobre su pasado, en función de sus preocupaciones cara al futuro. Yo estimo que los archivos guardan una relación con el futuro esencialmente.
Las cuestiones relativas al respeto de los derechos humanos son muy importantes hoy en día para nuestras sociedades. Ya dije antes que en Canadá muchos fondos documentales relacionados con este tema permanecieron empolvados en estanterías, sin que nadie se dignase echarles un vistazo. Esos archivos sólo se han empezado a utilizar cuando la sociedad, en su conjunto, ha llegado a estar dispuesta a examinar ese tema y conocerlo.
En lo que respecta a la verdad, he de decir que se trata de un concepto problemático. Los fondos documentales nunca nos permitirán captar por completo la complejidad y diversidad de una sociedad hasta darnos a conocer la verdad total sobre ella.
Creo que, en definitiva, la esencia de los archivos estriba en su carácter de instrumento del diálogo entre las generaciones. El Canadá cuenta hoy en día con de 30 millones de habitantes, pero yo, por mi condición de archivero, estoy al servicio de una población diez veces mayor: los 300 millones de canadienses que han vivido, viven y vivirán en esta tierra desde el año 1600 hasta el 2200.
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Foto n° 2 : © UNESCO/Dana Ziyasheva
Digitalización de manuscritos antiguos en el monasterio de Gandan (Mongolia).
Foto n° 3 : © UNESCO/Joie Springer
Archivos de Haití.