Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
Acceso gratuito a 2.000 cursos del MIT en Internet: gran oportunidad para las Universidades de los países en desarrollo

París - Los profesores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) aceptaron poner en Internet, sin costo alguno para instituciones de educación superior y estudiantes del mundo entero, el contenido de sus cursos: ejercicios, tareas, guías, lecturas, referencias bibliográficas, simulaciones, experimentos, demostraciones, programas de estudio, etc.

En unos años, 2.000 cursos estarán disponibles en acceso gratuito – si es para un uso no comercial – comenzando por medio centenar de ellos dentro de unos meses. En este proyecto, financiado en gran parte por la Fundación William y Flora Hewlett y la Fundación Mellon, así como por el MIT, se invertirán unos 100 millones de dólares en los próximos diez años.

Pero para que ese valioso material educativo sea realmente útil, “hay que entender primero las necesidades de las universidades en otros países, en particular en los países en desarrollo, vincularlas activamente al proceso y obtener sus comentarios”, indica Anne Margulies, directora del proyecto Open Courseware en el MIT.

Éste fue precisamente el tema de las discusiones que sostuvieron en la sede de la UNESCO en París entre el 1 y el 3 de julio una veintena de expertos mundiales en el “Foro sobre el Impacto del Open Courseware en la Educación Superior de los países en desarrollo”.

“No debe disociarse el material que ofrece el MIT de las condiciones de su recepción. Algunos experimentos de laboratorio que se realizan en esa universidad no pueden llevarse a cabo en las universidades de los países en desarrollo. Por eso es necesario un acompañamiento del proceso, no sólo con documentación sobre el uso de esos cursos, sino también sobre su adaptación”, advirtió Abdulaye Diakité, profesor de la Universidad de Conakry, en Guinea.

El MIT está dispuesto a desplegar esfuerzos en este sentido, pues su principal propósito es beneficiar a los estudiantes y a los profesores de los países del Sur. Ofrecer por ejemplo a un estudiante marroquí de ingeniería la posibilidad de comparar el contenido de los cursos que dicta su profesor con los que se imparten, en el mismo grado y materia, en el MIT. Permitirle también a un profesor de Guinea conocer la secuencia completa de un curso de química para entender cómo su colega del MIT va construyendo poco a poco el conocimiento.

“Uno de los principales objetivos del proyecto es aumentar la calidad de la enseñanza universitaria, tanto en el MIT como en otras universidades. Cuando un profesor pone sus cursos en línea, otros colegas pueden leerlos y juzgarlos. Si un estudiante de una universidad media estadounidense o de cualquier otra en el mundo puede conectarse a Internet y comparar la información que le están dando en su clase con lo que se enseña en el MIT, puede preguntarle a su profesor por qué no está dando el mismo tipo de información, igual de actualizada y completa. En las investigaciones que hemos llevado a cabo, ésta parece ser justamente la herramienta más eficaz para aumentar la calidad de la enseñanza”, explica Sally M. Johnstone, directora del Western Cooperative for Educational Telecommunications (WCET), una cooperativa estadounidense que promueve el uso de la tecnología en la educación superior.

No se trata pues de un proyecto de educación a distancia. Consultar esos cursos no dará derecho a obtener un diploma del MIT y tampoco habrá contactos directos entre los profesores y las personas que accedan a ellos en Internet. “Leer el contenido de un curso en Internet no es lo mismo que participar en él. Un curso es un acontecimiento vivo, una interacción entre el profesor y los estudiantes. Lo que ofrecerá el MIT es un acceso abierto a una descripción de los contenidos y de la estructura de sus cursos. Será un punto de referencia más”, señala Mohammed Dhabi, profesor de literatura de la Universidad Mohammed V de Rabat.

¿En qué consiste entonces el Open Courseware? Una de las tareas de los expertos reunidos en la UNESCO fue precisamente escribir una definición. Ésta fue su propuesta: “Es el suministro libre de recursos educativos a través de las tecnologías de la información y de la comunicación que podrán ser consultados, utilizados y adaptados por una comunidad de usuarios con fines no comerciales”. Los participantes fueron incluso más allá y sugirieron rebautizarlo como Recursos Educativos Abiertos, en lugar de Open Courseware, ya que esta última expresión se presta a confusiones con el movimiento del software libre.

Los expertos hicieron hincapié en la necesidad de que los cursos sean “sostenibles”. Por ello se entiende que cualquiera pueda disponer del material a sus anchas – editarlo, modificarlo, utilizar el curso completo o una parte de él –, pero también que las eventuales inversiones en infraestructura que realicen universidades de países en desarrollo, particularmente en programas informáticos y equipos, no resulten obsoletas al cabo de un par de años. La tecnología que utilice el MIT debe permitir el uso de una gran variedad de herramientas con un mínimo de problemas de integración, concluyeron los expertos.

En el foro también se mencionaron los obstáculos culturales, teniendo en cuenta que el mismo problema – enseñar, por ejemplo, los conocimientos matemáticos básicos para apoyar el desarrollo de las telecomunicaciones – es tratado de una manera muy distinta en cada país. Por eso la noción de adaptación es clave, ya que concierne no sólo la traducción del inglés a la lengua materna del usuario, sino también la adaptación del contenido de un país a otro, de una cultura a otra, de una realidad a otra. Sin esa adaptación, las repercusiones de los cursos en línea del MIT puede ser limitado, afirmaron algunos expertos.

Pero otros se mostraron más optimistas y recordaron que la adaptación forma parte del trabajo cotidiano de los profesores – quienes adaptan su curso en función de la personalidad del grupo –, así como de los estudiantes, que al finalizar sus estudios deben adaptarse al mercado laboral. “Aunque enseño el mismo curso de matemáticas, no lo enseño de la misma manera en Francia que en Egipto”, explicó Mohamed-Nabil Sabry, profesor de la Universidad de Mansura, en El Cairo. “Los estudiantes franceses prefieren conocer primero el marco conceptual y luego los ejemplos; los estudiantes egipcios aprenden mejor a la inversa”.

Por eso la cooperación internacional es fundamental para el éxito del proyecto, recalcaron los expertos. Una universidad puede, por ejemplo, descargar un curso de Internet, traducirlo, adaptarlo y luego volverlo a poner en línea para que otros puedan aprovechar ese nuevo material. Para facilitar esa cooperación internacional, los especialistas recomendaron crear una organización que coordine los trabajos de los distintos grupos en el mundo y que podría funcionar a través de un sitio Internet cuyo nombre sería
www.openeducationresources.org <http://www.openeducationresources.org> -

La UNESCO está planeando con el MIT y otras organizaciones lanzar un proyecto de evaluación y uso de los recursos educativos abiertos. Para ello se establecerán contactos con una quincena de instituciones de educación superior que se encargarán de experimentar, aplicar y evaluar durante un año una serie completa de recursos educativos abiertos en el área de la ciencia y la tecnología. Las observaciones que comuniquen esas instituciones serán claves para el desarrollo ulterior del proyecto, en particular para conocer las opiniones de profesores y estudiantes, el tipo de respaldo que se requiere de las instituciones e informaciones sobre acceso y uso del material. Los especialistas recomendaron también el establecimiento de un Sistema Global de Índices para ayudar a los usuarios a encontrar los recursos educativos abiertos, así como la creación de un foro internacional para su acreditación y validación donde se discutirán aspectos como por ejemplo la pertinencia para los países del Sur del material en línea y la calidad de eventuales traducciones. Estas dos recomendaciones también serán examinadas por la UNESCO.

A largo plazo, la intención del MIT es motivar a otras instituciones a seguir su ejemplo, no necesariamente su modelo: “El éxito del programa se medirá sobre todo en función de cuántas universidades decidan motivar a sus profesores para que también ellos pongan el contenido de sus cursos en línea. Lo que hará MIT es dar a conocer su experiencia en esta materia, la mejor manera que hemos encontrado de hacerlo”, precisa M.S. Vijay Kumar, director académico de informática en el MIT.

Si otras universidades siguen el ejemplo del MIT, se podrá conocer mejor cómo se lleva a cabo día a día el proceso de aprendizaje y la construcción del conocimiento en otras culturas, una valiosa información que la humanidad podrá compartir ampliamente gracias a las nuevas tecnologías de la información.

Contacto:
Asbel López
Oficina de Información Pública – Sección editorial
a.lopez@unesco.org
Tel: (+33) (0)1 45 68 17 07
Fax: (+33) (0)1 45 68 56 59
Participants’ papers: www.wcet.info/unesco



 
Autor(es) UNESCOPRESS
Fuente Artículo No.16-2002
Sitio Web (URL) MIT OpenCourseWare
Website 2 (URL) The Western Cooperative for Educational Telecommunications (WCET)
Website 3 (URL) The William and Flora Hewlett Foundation
Website 4 (URL) The Andrew W. Mellon Foundation
Fecha de publicación 17 Jul 2002
© UNESCO 1995-2007 - ID: 4316