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Para fomentar el debate democrático  
Plan para la salvaguardia de la lengua y la cultura judeo-españolas
Contacto editorial: Lucía Iglesias Kuntz - Email

15-07-2002 10:00 pm París - Quinientos diez años después de la expulsión de los judíos del Reino de España, decretada por los Reyes Católicos el 31 de marzo de 1492, cerca de 150.000 personas continúan hablando en el mundo la lengua judeo-española. Llamado haketiya en Marruecos, titauni en la región de Orán y judesmo o espanyoliko en Oriente Medio, el judeo-español (que algunos denominan ladino, aunque, en puridad, ésta es una lengua más arcaica y no oral que utilizaban los rabinos para traducir textos bíblicos hebraicos) es un testimonio vivo del castellano que se hablaba a fines del siglo XV, enriquecido con términos, griegos, hebreos, turcos o árabes. Con el transcurso de los siglos, la lengua que los sefardíes se llevaron de la Península Ibérica a ciudades del Mediterráneo, Palestina y el imperio otomano fue refugiándose únicamente en la memoria familiar, hasta que en el siglo XIX comenzaron a aparecer publicaciones periódicas, al punto de que en 1865 se contaban más de 300 títulos, impresos en su mayor parte en Salónica, Estambul, Esmirna y Sofía.

Por último, la Shoah asestó un duro golpe a las comunidades que tan celosamente habían conservado esa lengua. Así por ejemplo, en la isla de Rodas sólo sobrevivieron 161 de los 1.800 sefardíes que había antes de la Segunda Guerra Mundial. Hoy, dada su dispersión geográfica, su proximidad al castellano y la ausencia de relevo generacional, el judeo-español corre serio peligro de extinción.

Para remediarlo, medio centenar de expertos y más de doscientos participantes celebraron la semana pasada en la UNESCO un coloquio titulado “Lengua y cultura judeo-españolas: retos y perspectivas”, cuyo fin era preparar un plan de salvaguardia y revitalización de la lengua y hacer recomendaciones a la Organización en ese sentido. El encuentro, organizado por once países (Alemania, Bulgaria, España, Francia, Grecia, Israel, Italia, Portugal, República Dominicana, Rumania y Turquía), contó con la colaboración de la UNESCO y el patrocinio del fondo italiano Emilia Valori para la Salvaguardia de las Tradiciones.

En un mensaje enviado al coloquio, Koichiro Matsuura, Director General de la UNESCO, afirmó que “la historia del judeo-español es una ilustración elocuente de la capacidad que tienen las lenguas para vehicular los valores del diálogo intercultural y del pluralismo”.

Como quedó claro en el encuentro, el tiempo apremia: en ciudades como Kavala, al norte de Grecia, queda un solo locutor, y en otras, que albergaron comunidades sefardíes relativamente importantes, como Skopje, es posible que ya nadie lo hable.

Sin embargo, entusiasmo no falta, e iniciativas tampoco. Así, Radio Exterior de España emite semanalmente un programa en judeo-español y posee un archivo sonoro muy rico; en Salónica (Grecia), existe un museo privado de la cultura sefardí que aspira a convertirse en centro de documentación a disposición de todos los hablantes del mundo. En Israel, el judeo-español se imparte como asignatura en la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Autoridad Nasionala del Ladino vela por conservar y divulgar todos los testimonios posibles. En Estados Unidos se inauguró hace dos años un foro cibernético en el que más de 200 participantes intercambian a diario mensajes en judeo-español; y en Francia existen publicaciones como La Lettre Sépharade o asociaciones como Vidas Largas muy activas en la defensa del idioma y su difusión.

Entre las iniciativas aprobadas en el coloquio figuran algunas tan apremiantes como preparar material didáctico adecuado para la enseñanza del idioma a escolares (alfabetos, cuentos, juegos e historietas), reunir y microfilmar todo el material impreso disponible o alentar la publicación de nuevos textos en ediciones bilingües. Se espera también crear archivos audiovisuales de las costumbres y rituales judeo-españoles, con muestras de fiestas domésticas y religiosas, recetas de cocina y relatos de vida.

Algunos proyectos están ya en marcha. En este sentido, el Fondo Emilia Valori aprobó la traducción y publicación de un manual de enseñanza de la profesora francesa Marie-Christine Varol. El Consejo de Europa, representado en el coloquio por su Director de la Cultura y del Patrimonio Cultural y Natural, José María Ballester, impulsa por su parte la creación de un Itinerario Cultural llamado “Camino de la lengua castellana en el Mediterráneo”. Con escalas en Estambul, Salónica, Sofía o Tetuán, el Camino recorrerá los principales centros históricos de la cultura sefardí.

A largo plazo, el objetivo que sugiere Jean Carasso, co-director científico del coloquio, sería “conseguir que nuestra lengua y nuestra cultura llegaran a formar parte de del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad”, una distinción que otorga la UNESCO para recompensar los ejemplos más notables de expresión popular y tradicional que incluye, entre otras manifestaciones, las lenguas, la literatura oral, la música, la danza, los juegos, la mitología, los ritos, etc. Al margen de que este anhelo se haga realidad, el esfuerzo vale la pena, pues, como escribió Marcel Cohen1, “morirse una lingua (…) es komo kedarse soliko en el silensyo (…) komo estar sikileoso2 sin saver porke”.



1. Letras a un pintor (Madrid, Almarabu, 1985).
2. Melancólico






Fuente Artículo No.15-2002
Autor(es) UNESCOPRESS


 ID: 4311 | guest (Leer) Updated: 17-01-2005 2:26 pm | © 2003 - UNESCO - Contact