
© UNESCO/Rocky Roe
Escuela primaria de Hagara en Port Moresby. En Papua-Nueva Guinea se hablan más de 800 lenguas y los niños pueden estudiar en su lengua materna.
Nicholas Burnett, ex director del Informe de Seguimiento de la Educación para Todos en el Mundo publicado por la UNESCO, acaba de ser nombrado Subdirector General de Educación de la Organización. Aquí nos expone su visión de la educación y del papel de la UNESCO en su promoción.
Entrevista realizada por Ariane Bailey y Sue Williams (UNESCO)
En su calidad de director del Informe de Seguimiento, usted ha centrado su labor en los progresos realizados hacia la consecución de los objetivos de la Educación para Todos (EPT). ¿Qué lecciones ha sacado de esa experiencia?
He adquirido un buen conocimiento de lo que se ha de hacer con respecto a la EPT en el mundo, con los organismos asociados de la UNESCO y dentro del Sector de Educación. Sin embargo, no tengo la intención de ser exclusivamente el subdirector general de la Educación para Todos, sino del sector de educación en su conjunto. Pero no cabe duda de que, en el ámbito de la educación, lo más importante es la EPT.
¿Qué se ha de hacer con la EPT?
Está demostrado que los objetivos de la EPT son de dos tipos: aquellos a los que la gente presta atención, por ejemplo la escolarización en la enseñanza primaria, la paridad entre los sexos y la calidad de la educación; y aquellos a los que, salvo excepciones notables, la gente no presta atención suficiente, por ejemplo la alfabetización, la atención y educación de la primera infancia y las necesidades de los jóvenes que no van a la escuela, o que no logran aprender en ella. Una de las cosas que más me preocupa es la falta de progresos que se observa en el ámbito de la alfabetización.
Tenemos que asegurarnos de que estamos bien preparados para llevar a cabo una labor de promoción en aquellos ámbitos en los que no se está progresando, mediante la realización de actividades de sensibilización y la puesta a disposición de competencias técnicas allí donde se necesiten.

La enseñanza secundaria, por ejemplo. En efecto, debido al éxito de la escolarización en la enseñanza primaria, hay una enorme demanda de estudios secundarios en todas las partes del mundo. Tenemos que ver qué debemos hacer para aportar nuestra ayuda en este ámbito. Esta tarea se puede realizar en parte dentro del marco de la EPT, por intermedio de la promoción de la paridad entre los sexos, pero su alcance es mucho más vasto.
Una de las cuestiones que está planteando la mundialización en casi todos los países es la de saber qué tipo de competencias prácticas específicas necesitan adquirir las personas y cómo se han de equilibrar esas competencias con las de carácter más general. Tenemos que ayudar a los países a que encuentren sus propias soluciones en este ámbito. La adquisición de competencias técnicas y la formación profesional son, evidentemente, uno de los ámbitos de acción comunes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y de la UNESCO. Mi intención es examinar cuáles han de ser nuestras relaciones con la OIT en este campo.
La ayuda financiera internacional es el tercer ámbito que exige nuestra atención. Aquí se plantean dos problemas de envergadura: el primero es que esa ayuda no es suficiente, y el segundo es que no siempre se canaliza hacia los países y sectores de la educación que más la necesitan. Aunque la UNESCO no es un organismo de ayuda financiera, su opinión es importante y, además, tiene un papel importante que desempeñar en materia de sensibilización, entablando un diálogo constructivo con algunos de los donantes de ayuda. Es excesiva la proporción de la ayuda bilateral destinada por algunos países a becar a los estudiantes extranjeros que se matriculan en sus universidades, y manifiestamente insuficientes los recursos financieros que se destinan a África. Además, nos hallamos ante una situación preocupante: la ayuda a la educación básica, que había ido en aumento hasta 2006, disminuyó en 2005. Los primeros datos de que disponemos para 2006 indican que las promesas de ayuda no se cumplieron ese año, aunque eso no significa que la totalidad de los donantes las incumplieran.

Los donantes tienen un gran interés y buenas disposiciones para examinar cómo podrían prestar ayuda a la labor de la UNESCO más directamente. Los donantes no quieren que fracasemos en nuestro empeño, sino todo lo contrario. Lo que nosotros tenemos que hacer es encontrar cuáles son los medios para trabajar con ellos, en calidad de asociados, de manera que su éxito sea el nuestro y viceversa.
Estoy examinado la posibilidad de estrechar diversas relaciones de colaboración para establecer una cooperación más directa con la OECD, los copartícipes en el movimiento de la EPT –Banco Mundial, Programa de las Naciones para el Desarrollo (PNUD), UNICEF y Fondo de Población de las Naciones Unidas– y la Iniciativa de Financiación Acelerada (IFA). La UNESCO acaba de oficializar más su participación en la IFA, abriendo así enormes perspectivas de cooperación. La índole de ésta dependerá de lo que tratemos de hacer: uno de nuestros objetivos es que se tenga en cuenta nuestra opinión sobre las regiones y sectores de la educación a los que se debe destinar la ayuda, y para esto los vínculos con el Banco Mundial y la IFA revisten una gran importancia.
Nuestra credibilidad guarda relación con el acervo de conocimientos sobre la educación y su gestión. La UNESCO debe ser la primera fuente de conocimientos sobre la educación en el mundo... Esta función de fuente de conocimientos es una de las áreas de la UNESCO que necesita ser reestructurada, por un lado, y dotada de una mayor notoriedad, por otro lado. Me ha sorprendido la magnitud del caudal de conocimientos que posee la UNESCO. El problema estriba en cómo acceder a ese caudal.
Tenemos que diferenciar claramente la producción de conocimientos de su gestión, a fin de sacar partido de la creación de conocimientos, tanto la nuestra propia como la ajena.
¿Qué nos dice de la cooperación con el sector privado?
Personalmente, deseo encontrar medios para cooperar eficazmente con el sector privado. Tenemos, por ejemplo, que trabajar más sobre la cuestión de las escuelas privadas. En algunos países –por ejemplo, Haití– el principal proveedor de educación es el sector privado, y otro tanto ocurre en muchas naciones de América Latina. Debemos adoptar un planteamiento pragmático con respecto a la enseñanza privada y desempeñar un papel importante en el asesoramiento a los gobiernos para que la reglamenten. La reglamentación no se ha de considerar un medio de control desalentador, sino un instrumento positivo para que los servicios educativos prestados por el sector privado se ajusten a los objetivos de los poderes públicos.
¿El primer obstáculo que debe salvar la UNESCO es el de los recursos?
Hay que diferenciar dos tipos de recursos: los financieros y los humanos. Pese a las severas restricciones presupuestarias existentes, no creo que los recursos representen un problema en última instancia. Hay una considerable cantidad de dinero para contribuir al fomento de la educación en los países en desarrollo y creo que podremos tener acceso a ella si utilizamos nuestros recursos humanos adecuadamente.
Contamos con muchas personas capaces y tenemos buenas relaciones con nuestros Estados Miembros. Lo que tenemos que hacer es mejorar la forma de trabajar juntos.
© UNESCO/Daniça Bijeljac
Nicholas Burnett
© UNESCO/Esther Mooren
Un niño trabaja en un pueblo de Chang Mai (Tailandia).