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ISSN 1993-8616

2007 - número 8

Una prioridad clara: el agua

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© Flickr/Hadi Fooladi
Los qanats son una técnica ancestral de irrigación en Irán.

Uno de cada cinco habitantes de nuestro planeta no tiene acceso a un abastecimiento de agua potable adecuado. Por eso, no es sorprendente que la UNESCO otorgue una prioridad importante al problema del agua. Para afrontarlo, la Organización hace hincapié en la educación y la mejora de los conocimientos acerca de los recursos hídricos. Otra prioridad de la UNESCO que guarda relación con el agua es la prevención de los tsunamis y la atenuación de sus efectos.


Contrariamente a una idea errónea muy extendida, nuestro planeta posee en teoría agua suficiente para todos sus habitantes, a condición de que la gestión de este recurso vital se efectúe en buenas condiciones. Según el Informe sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo, publicado por las Naciones Unidas en 2006, hay 1.100 millones de personas que siguen privadas de acceso a un abastecimiento de agua potable adecuado. No va a ser nada fácil alcanzar la meta fijada en los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas: reducir a la mitad, de aquí a 2015, el número de personas sin acceso permanente a agua potable salubre. Actualmente se estima que en el África Subsahariana, por ejemplo, esa meta sólo se podrá alcanzar el año 2075.

“Hace ya seis años que los recursos hídricos constituyen la prioridad más importante del Sector de Ciencias”, dice Walter Erdelen, Subdirector General de Ciencias Exactas y Naturales de la UNESCO. La consecuencia directa de esta política es que, desde 2001, el presupuesto asignado a los programas relativos al agua ha experimentado un aumento del 400%. Según Andràs Szollosi-Nagy, director de la División de Ciencias del Agua de la UNESCO, “las actividades de nuestra Organización en el ámbito de los recursos de agua dulce son, con gran diferencia, las más importantes de las que se realizan en el sistema de las Naciones Unidas y, además, dan empleo a unas 200 personas.

La gestión adecuada de los recursos hídricos, que es esencial para garantizar su reparto equitativo, llega a ser vital en las regiones afectadas por las sequías y la desertificación. “Siempre habrá agua suficiente para todos, pero la humanidad debe cobrar conciencia de la importancia que tiene la buena administración de este recurso inestimable”, reitera Szollosi-Nagy.


La mejor inversión de futuro

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Una mejor gestión de los recursos hídricos exige un buen conocimiento de su estado. De ahí que la UNESCO aporte su contribución al Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo, una publicación trienal cuya próxima edición saldrá a la luz en 2009. Además, la Organización ha auspiciado la creación de doce centros dedicados al estudio de los recursos hídricos en diversos países, a fin de mejorar los conocimientos sobre el agua. Esos centros, que están especializados en temas tan importantes como la gestión del agua en las zonas urbanas, el agua y el cambio climático, o el derecho y las políticas del agua, se dedican a enriquecer los trabajos de investigación sobre la problemática del agua, situándola en un contexto cultural de más vasto alcance.

Así, el Centro Internacional sobre Qanats y Estructuras Hidráulicas Históricas (ICQHHS), con sede en Yazd (Irán), está realizando trabajos de investigación sobre los sistemas de regadío subterráneos tradicionales llamados “qanats”. El objetivo de esos trabajos es revitalizar las técnicas hidráulicas ancestrales en aquellas regiones donde han fracasado los sistemas modernos que consumen agua en exceso. Además de fomentar el recurso a estructuras útiles para los sistemas de regadío, también se trata de promover la comunicación entre pueblos y culturas diferentes. “Los ‘qanats’ nacieron en Irán hace tres mil años y desde aquí se propagaron por todo el mundo: hasta México, por el este, y hasta China, por el oeste”, explica Szollosi-Nagy.

Con el propósito de que la labor realizada para racionalizar el uso del agua se perpetúe a largo plazo, la UNESCO ha apostado por la educación. El Instituto UNESCO-IHE para la Educación relativa al Agua, con sede en Delft (Países Bajos) se dedica a la formación de especialistas en recursos hídricos. No obstante, el número de graduados de este instituto sigue siendo muy insuficiente. Se calcula que para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio en África, el número de profesionales especializados en resolver los problemas del agua debería aumentar en un 300%. “Es necesario que los gobiernos entiendan que invertir en los recursos hídricos es la mejor inversión de futuro”, dice Andràs Szollosi-Nagy.


Precaverse contra las catástrofes

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Otro aspecto esencial de las actividades del Sector de Ciencias es la prevención de los desastres naturales, y más concretamente de los tsunamis. Creado a mediados del decenio de 1960 en la región del Océano Pacífico, el Sistema de Alerta Temprana contra los Tsunamis ha progresado considerablemente desde entonces.

Gracias a los fondos extrapresupuestarios recaudados después del tsunami de diciembre de 2004, se ha podido crear un sistema de alerta provisional en la región del Océano Índico. Suecia ha aportado una contribución financiera sustancial, ya que el 10% de sus nacionales optan cada año por pasar sus vacaciones en Tailandia. En los próximos años, la Comisión Oceanográfica Gubernamental (COI) prevé ampliar el sistema de alerta, extendiéndolo al Atlántico Norte, el Mediterráneo y el Caribe.

El sistema de alerta contra los tsunamis, que es operacional desde los años sesenta en el Océano Pacífico y desde 2006 en el Océano Índico, funciona gracias a 35 sensores de presión en aguas profundas. Estos artefactos, sumergidos a profundidades de 1.000 a 4.000 metros, detectan los primeros indicios de desencadenamiento de un tsunami y emiten una señal de alarma. Se necesitarían tan sólo 88 sensores para que la cobertura del sistema de alerta fuese mundial, pero no se dispone de financiación suficiente. Hoy en día, la UNESCO sólo puede asignar el 1,2% de su presupuesto a las actividades de la COI.

Para precaverse contra futuras catástrofes, es primordial que exista una mejor coordinación entre los países de un mismo litoral. A este respecto, Patricio Bernal, Secretario Ejecutivo de la COI, dice: “Es muy probable que, de aquí a 2009, los sistemas de alerta para el Atlántico Norte, el Mediterráneo y el Caribe estén listos técnicamente. ¿Llegarán a su debido tiempo las señales de alarma a las poblaciones interesadas? No es nada seguro. En efecto, es de sobra sabido que en casos de emergencia no basta con tener teléfono, hay que saber también cuál es el número de los bomberos”.

Además de una financiación más abundante y una mejor coordinación entre los países ribereños de cada océano, la creación de un sistema mundial de alerta contra los tsunamis exige también la revisión de la actual legislación marítima internacional, la enseñanza de técnicas de salvamento a los habitantes de las zonas costeras y la creación de infraestructuras que permitan la evacuación de las poblaciones.

Katerina Markelova y Agnès Bardon (UNESCO)


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