Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
iron_roads_lg.jpg El arte metalúrgico africano

París - África creó su propia siderurgia tres mil años antes de la era cristiana. Esta es la conclusión a la que se llega en el libro “Aux origines de de la métallurgie du fer en Afrique” [“Los orígenes de la metalurgia del hierro en África”], un monumental trabajo científico recién publicado por las Ediciones de la UNESCO, en el que se echan por tierra muchos prejuicios.

La metalurgia del hierro no llegó a África desde el Asia Meridional, a través de Cartago o de Meroe, como se ha afirmado durante mucho tiempo. La tesis de su importación, muy impregnada de la ideología colonial, se está tambaleando ante los nuevos descubrimientos científicos que parecen corroborar la existencia de uno o varios focos de invención de la siderurgia en África Occidental y Central, así como en la región de los Grandes Lagos. Esto es lo que se desprende de los trabajos recopilados en la obra titulada “Aux origines de la métallurgie du fer en Afrique – Une ancienneté méconnue: Afrique de l’Ouest et Afrique Centrale” [“Los orígenes de la metalurgia del hierro en África – Una antigüedad ignorada – África Occidental y Central”], que se ha publicado en el contexto del proyecto “Las Rutas del Hierro en África” (véase el recuadro). Sus autores son eminentes arqueólogos, ingenieros, historiadores, antropólogos y sociólogos que describen los orígenes de la edad del hierro en África con abundante información técnica y se preguntan por las consecuencias sociales, económicas y culturales de la metalurgia en el continente negro, al que han restituido ese “signo importante de la civilización que hasta ahora se le había negado”, como dice en el prólogo el ex Director de la División del Diálogo Intercultural de la UNESCO, Dudu Diene.

Los hechos son elocuentes. Las dataciones efectuadas en los años ochenta en Termit (Níger Oriental) atestiguaron que el trabajo del hierro se remontaba a 1.500 años antes de Jesucristo, mientras que en Túnez o en Nubia sólo hizo su aparición en el siglo VI de nuestra era. Al oeste de Termit, en la localidad de Égaro, las fecha establecida es mucho más temprana: más de 2.500 años antes Jesucristo, lo cual hace que la siderurgia africana sea contemporánea de la del Oriente Medio.

Hay que reconocer la honda raigambre del trabajo del hierro en África, pero – como muy bien dice el arqueólogo francés Gérard Quéchon – “el hecho de tener raíces no supone afirmar que sean más profundas que las de los demás... porque lo importante en sí no es que la metalurgia africana sea la más reciente ni la más antigua”. Además, si algún día nuevos hallazgos “demuestran que la siderurgia se difundió desde otro foco primigenio, África no sería ni mejor ni peor por ese motivo”. Por su parte, Hamady Bocum, Director del Patrimonio en Senegal, dice que “África es el lugar donde el ingenio de los artesanos llegó al extremo de lograr la producción del hierro en hornos hechos con troncos de banano, y no se observan en ningún otro continente tantas variantes en el modo de realizar la cadena de operaciones de la reducción directa del hierro”, o sea la técnica que permite obtener el metal de una sola vez, sin tener que recurrir a la fundición. Este ingenio ya fue encomiado a principios del siglo XIX por el letrado tunecino Mohamed El Tusny, que en el diario de su viaje al Chad y al Sudán describió las lanzas y puñales templados “con una maestría inglesa, por decirlo de algún modo”, así como las pipas de hierro provistas de “canutos curvos y serpenteados como los de algunas pipas europeas, pero más elegantes y graciosas, y pulimentadas además con tanto brillo y nitidez que parecen de plata”.

Se puede decir, sin incurrir en exageración, que en África existe una verdadera cultura del hierro. En muchas comunidades, la fuerza simbólica de este metal lo elevó al rango de divinidad. En Nigeria, a finales del siglo IX, la forja llegó a ser el símbolo de la realeza entre los yorubas, al mismo tiempo que la divinidad del hierro, Ogun se convertía en el dios tutelar del reino, al que todavía hoy invocan como patrón todos los que ejercen oficios metalúrgicos. En las tradiciones africanas, los herreros desempeñan un papel fundamental. Al norte de Burkina Faso, en la región de Yatenga, al ancestro de los herreros, Bamogo, se le considera el salvador de la humanidad. Fue el quien fabricó utensilios tan fundamentales para el hombre como la cuchilla, el hacha o la azada que sirven, respectivamente, para seccionar el cordón umbilical, cortar la madera y cultivar la tierra o cavar la tumba...

Pierre Maret, profesor de la Universidad Libre de Bruselas, dice que los bantúes se extendieron por África Central “gracias a la superioridad que les confería la metalurgia tanto en las faenas agrícolas, al facilitarles el desbroce de la gran selva, como en el arte de la guerra, al dotarles de armas de hierro”.

A Isaac Adeagbo Akinjogbin de la Universidad Obafemi Awolowo (Ile-Ife, Nigeria) le parece innegable que la unificación del país de los yorubas, realizada en el siglo X bajo la férula de los partidarios de Oduduwa, se debió en gran parte a la superioridad que les dio el dominio de la metalurgia. En tiempos de la dinastía de Odudawa, cada reino poseía tantas fundiciones y forjas como necesitaba para asegurar su autosuficiencia. Adeagbo dice también que “en los siglos XVII y XVIII, cuando la trata transatlántica de esclavos estaba en su apogeo, los yoruba seguían prefiriendo el hierro que ellos mismos producían y, desde un punto de vista religioso, consideraban que el metal importado era ‘sordo’ e impuro”.

Las técnicas siderúrgicas, que llegaron a ser elementos integrantes de la espiritualidad y del bienestar material de los pueblos africanos, se han perpetuado hasta nuestros días. Al igual que sus antepasados que – como explica Hamady Bocu – “solían hacer acopio de fragmentos metálicos de procedencia y composición muy diversas para fabricar nuevos objetos”, los artesanos de hoy han sabido adaptar los conocimientos prácticos tradicionales a la elaboración de productos modernos. Las asociaciones de herreros, como la creada en la Medina de Bamako, están proliferando en el continente para dedicarse a producir toda clase de objetos prácticos para la vida cotidiana, utilizando esencialmente metales recuperados. En África, la artesanía del hierro está cobrando un nuevo vigor, pese a que parecía condenada a desaparecer por no ser competitiva en el mercado.


Las Rutas del Hierro en África

El proyecto “Las Rutas del Hierro en África” lo inició la UNESCO en diciembre de 1991, en el contexto del Decenio Mundial para el Desarrollo Cultural (1988-1997), a fin de valorizar la cultura tecnológica del continente africano y ayudarle a enfrentarse en mejores condiciones a los desafíos que plantea el desarrollo. Su objetivo es estimular una labor de investigación científica pluridisciplinaria sobre el trabajo del hierro, que sea susceptible de influir en las estrategias de desarrollo industrial de los países africanos y de propiciar a la vez actividades culturales, artísticas y educativas.

Al igual que los proyectos “Las Rutas de la Seda”, “Las Rutas de la Fe” y “La Ruta del Esclavo”, el proyecto “Las Rutas del Hierro en África” valoriza el pluralismo cultural y contribuye a la lucha contra el racismo, al destacar la contribución africana a los principios de tolerancia, entendimiento mutuo y diálogo. Un propósito idéntico es el que ha inspirado la edición de la Historia de la Humanidad y la Historia General de África.

La publicación del folleto “La route du fer en Afrique” (París, Ediciones de la UNESCO, 2000) y del libro “Aux origines de la métallurgie du fer en Afrique – Une ancienneté méconnue: Afrique de l’Ouest et Afrique Centrale” (Ediciones de la UNESCO, 2002) ha sido el fruto de una serie de reuniones científicas organizadas en el contexto de este proyecto que tuvieron lugar en Maputo (1991), Abuja (1995), Ginebra (1999), París (1999), Adis Abeba (2000) y París (2001).

Entre las actividades del proyecto figura la realización de una exposición pluridisciplinaria itinerante, que fue presentada del 26 de octubre al 17 de noviembre de 1999 en la Sede de la UNESCO, al mismo tiempo que se proyectaban unos treinta documentales del mundo entero sobre la metalurgia africana.

Además, en el contexto del 7º Salón Internacional de Artesanía celebrado el año 2000 en Uagadugu, se creó un Premio Especial “Las Rutas del Hierro en África”, cuyo primer galardonado fue Thomas Bamogo, un joven artesano de Burkina Faso.

La supervisión del proyecto “Las Rutas del Hierro en África” incumbe a un Comité Científico de 16 miembros, y se encarga de su administración la División del Diálogo Intercultural de la UNESCO.


Para obtener el libro :Cristina Laje, teléfono:+33 (0)1 45 68 49 30;
Correo electrónico: c.laje@unesco.org

Contacto: Jasmina Sopova, Oficina de Información Pública, Sección Editorial,
Correo electrónico: j.sopova@unesco.org/ teléfono: +33 (0)1 45 68 47 18

Fotos disponibles: Solange Belin,
Correo electrónico: s.belin@unesco.org / teléfono : +33 (0)1 45 68 46 87

Sitio Internet: http://www.unesco.org/whc/

Para más información sobre “Las Rutas del Hierro en África” :
http://www.unesco.org/culture (rúbrica : La cultura en África)



 
Autor(es) UNESCOPRESS
Fuente Artículo No.14-2002
Fecha de publicación 24 Jun 2002
© UNESCO 1995-2007 - ID: 3432