Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
El Instituto de la UNESCO para la Educación cumple cincuenta años

París - El 14 de junio, el Instituto de la UNESCO para la Educación (IUE) cumple sus cincuenta años de existencia, un medio siglo dedicado a los que en el mundo han sido marginados por los sistemas de educación formales.

El Instituto, que tiene su sede en Hamburgo (Alemania), es un centro internacional de investigación, formación, documentación y edición dedicado a la educación, formación permanente, alfabetización de adultos y educación básica no formal. Se fundó en 1951 para contribuir a encontrar una solución a los acuciantes problemas de educación planteados en Europa durante la posguerra, así como para ayudar a Alemania a reanudar sus vínculos con otros países.

El proyecto de su creación atrajo a algunas personalidades clarividentes como el suizo Jean Piaget – figura precursora de la psicología del niño – y María Montessori, autora del método pedagógico progresista que lleva su nombre y que se aplica, todavía hoy, en escuelas esparcidas por el mundo entero.

Desde los primeros días de su existencia, las actividades del Instituto se desarrollaron considerablemente y se extendieron por los países de Europa Oriental durante la Guerra Fría, así como por los países en desarrollo en la década de los sesenta. Sin embargo, se mantuvo incólume su objetivo fundacional de encontrar medios para impartir educación a los que se han visto privados de la oportunidad de ir a la escuela o han tenido que interrumpir sus estudios prematuramente. La perseverancia en la prosecución de este objetivo ha colocado al IUE en el primer plano de la investigación sobre la educación.

El Instituto, por ejemplo, fue el primero en hacer hincapié en la importancia de la labor educativa posterior a la alfabetización. Las campañas de alfabetización de masas iniciadas en múltiples países en desarrollo habían representado un paso adelante por el buen camino, pero no bastaban de por sí. En efecto, era necesario un trabajo ulterior de seguimiento porque los alfabetizados – jóvenes o de más edad – necesitaban material de lectura para mantener los conocimientos adquiridos. Tenía que crearse una cultura de la lectura y la escritura, y además la tarea de aprender continuamente se había convertido en parte integrante de la vida cotidiana de las personas.

En los años ochenta, el Instituto alertó a los países ricos señalando que el analfabetismo era un grave problema que también les afectaba. La justeza de esta advertencia fue confirmada por un estudio efectuado en 1995 en el conjunto de los países de la OCDE, en el que se tomaban en cuenta las distintas capacidades y niveles de conocimiento exigidos en la sociedad actual. Las conclusiones de ese estudio pusieron de manifiesto que en algunas de las naciones más ricas del planeta casi un 25% de los adultos eran analfabetos funcionales. El Instituto señaló que, si no se hacía un esfuerzo efectivo para resolverlo, este problema se agravaría en el futuro con el rápido desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, el incremento de las migraciones y la escasa dotación de recursos de los sistemas de educación formal. El IUE dijo claramente que el aprendizaje no se acababa al salir de las aulas, sino que era una tarea permanente

"El director del Instituto, Adama Ouane, dice a este respecto que «hoy en día, todas las organizaciones internacionales – la OCDE, el Banco Mundial, la Unión Europea, etc. – están de acuerdo en que la educación a lo largo de toda la vida es el motor del desarrollo y en que reviste tanta importancia instruir a los adultos como a sus hijos».

El trabajo de investigación realizado por el Instituto sobre la educación de adultos ha contribuido a que los encargados de la elaboración de decisiones y las autoridades del sector de la educación entiendan mejor cuán vasto y complejo es el problema del analfabetismo, que sigue afectando a más de 880 millones de adultos y de 230 millones de niños en el mundo entero. La labor del Instituto va mucho más allá del mero cometido de suministrar datos para la elaboración de programas y proyectos adaptados a un sinnúmero de contextos socioculturales y a las necesidades de los educandos adultos. En efecto, actualmente ofrece unos 8.000 materiales pedagógicos diversos en 160 idiomas, que se utilizan en programas de alfabetización de adultos realizados en 120 países.

El Instituto colabora con expertos, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, y gobiernos. Funciona como una especie de «red de redes» para que los resultados de sus trabajos de investigación sean accesibles a un público lo más amplio posible y se difundan, en especial, entre los que se encargan de elaborar decisiones de carácter político y los que se asumen la responsabilidad de preparar las políticas de educación. Madhu Singh, investigador del Instituto, ha dicho a este respecto: «Nuestro cometido es poner en contacto a unos con otros, a fin de que todos puedan sacar recíprocamente lecciones de sus respectivas experiencias».

Una de las redes más importantes creadas por el IUE es la denominada Red de Información y Documentación sobre Educación de Adultos (ALADIN Network - http://www.unesco.org/education/aladin), que tiene establecido un nexo entre 100 centros de documentación especializada del mundo entero para intercambiar información y experiencias. Asimismo, el Instituto y la Universidad de Pittsburgh han creado conjuntamente la red conocida por las siglas GINIE, que se centra en la educación de los jóvenes en países o zonas que han sido víctimas de conflictos. GINIE prepara programas no sólo para que esos jóvenes puedan reanudar sus estudios, sino también para ayudarles a que superen los traumas psicológicos que la guerra les ha causado.

Gonzalo Retamal, investigador del IUE especializado en la educación en situaciones posteriores a conflictos, ha dicho lo siguiente: «La educación puede ser el medio para que un niño o un adulto se libere gracias a la expresión física, escrita o artística». Los programas preparados por el Instituto y sus distintos colaboradores han servido para formar profesionales y ayudar a la población en Somalia, Liberia, Rwanda, Kosovo y Sierra Leona. Esos programas, que están basados en la realidad cotidiana que viven los educandos, no solo comprenden una capacitación práctica sobre cuestiones relacionadas con la supervivencia – concienciación sobre el problema de las minas, prevención del sida, nutrición e higiene –, sino también temas generales como los derechos de la mujer y la democracia.

Adama Ouane ha declarado: «Toda la labor del Instituto la impregna este triple mensaje: la educación es una empresa que dura toda la vida, las personas necesitan constantemente actualizar sus conocimientos y competencias para desenvolverse en las sociedades modernas, y los sistemas educativos – formales y no formales – deben ser capaces de adaptarse para satisfacer las necesidades de las personas. Este mensaje tiene eco y la demanda de formación continua se ha vuelto apremiante una vez más. Si el Instituto de la UNESCO para la Educación no existiera, habría que inventarlo».

A pesar de la labor fundamental que desempeña el Instituto, su porvenir se presenta un tanto sombrío: después de haber sido financiado principalmente por el Gobierno de Alemania a lo largo de estos últimos cincuenta años, éste ha anunciado que no puede prolongar el compromiso contraído con el IUE y que cesará por completo de prestarle ayuda a finales de 2006. De aquí a entonces, el Instituto tendrá que encontrar otros socios en el plano financiero.


Para más información, consulten el sitio Internet del Instituto: http://www.unesco.org/education/uie

Contacto:Sue Williams,
Oficina de Información Pública - Sección Editorial
Teléfono: +33 (0)1 45 68 17 06,
Correo electrónico: s.williams@unesco.org
o Maren Elfert,
Instituto de la UNESCO para la Educación,
Teléfono: +49 (40) 44 80 41 44,
Correo electrónico: m.elfert@unesco.org



 
Autor(es) UNESCOPRESS
Fuente Artículo Nº 12-2002
Sitio Web (URL) Sitio web: Instituto para la Educación (UIE) - UNESCO
Fecha de publicación 11 Jun 2002
© UNESCO 1995-2007 - ID: 3308