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China desafía la supremacía de Estados Unidos, Europa y Japón en investigación científica, según el Informe sobre la Ciencia 2005 de la UNESCO
Contacto editorial: Roni Amelan, Sección de Relaciones con la Prensa, tel. +33 (0)1 45 68 16 50 - Email

18-01-2006 4:50 pm Según el Informe sobre la Ciencia 2005 que la UNESCO acaba de publicar,* el excepcional desarrollo económico de algunos países emergentes de Asia, encabezados por China, constituye un desafío a la supremacía de América del Norte, Europa y Japón en el ámbito de la Investigación y Desarrollo (I+D). En el informe, elaborado por un equipo internacional de expertos independientes, se analizan las nuevas tendencias de la ciencia, la tecnología y la I+D en el mundo entero, basándose en una gran cantidad de datos cuantitativos y cualitativos. El informe señala que “la tendencia más notable es la registrada en Asia, donde el gasto bruto en I+D, que en 1997 representaba 27,9% del gasto total mundial, ha alcanzado un porcentaje de 31,5% en 2002”. Este dinamismo se debe en gran parte a China, un país que contaba en 2002 con más investigadores que Japón (810.000 y 645.500, respectivamente).

En 2002, el gasto de China en I+D ascendió a 1,23% de su Producto Interior Bruto (PIB), en comparación con el 0,83% registrado en 1999. China se ha fijado como objetivo imponerse en seis ámbitos prioritarios: las tecnologías de la información, las biotecnologías, las tecnologías de los nuevos materiales, las tecnologías de la fabricación de vanguardia, la aeronáutica y las actividades aeroespaciales. En 2002, el gasto bruto de China en I+D se desglosó del siguiente modo: 75,1% para actividades de desarrollo experimental, 19,2% para la investigación aplicada y sólo 5,73% para la investigación fundamental.

Aunque las actividades científicas realizadas en América del Norte siguen representando un tercio de las realizadas en el mundo entero, su proporción disminuye. En efecto, en 2002 esta región gastaba 37,0% de los 830.000 millones de dólares destinados a la I+D en el mundo entero, mientras que en 1997 ese porcentaje ascendía a 38,2%. Según el informe, “en el caso de Europa, las mismas cifras correspondientes a 1997 y 2002 ascendieron a 28,8% y 27,3%, respectivamente”, y en lo que atañe a “América Latina y el Caribe, Oceanía y África, su gasto en 2002 sólo representó una parte mínima del total mundial, ya que ascendió respectivamente a 2,6% (3,1% en 1997), 1,1% (sin variación) y 0,6% (sin variación)”.

En el prefacio al informe, el Director General de la UNESCO, Koichiro Matsuura, se congratula por la entrada de nuevos países en la escena científica mundial. Tras destacar el papel cada vez más importante de las nuevas naciones industrializadas de Asia, recuerda sin embargo que “en este continente todavía hay centenares de miles de niños que viven en la miseria y los logros de la I+D siguen sin beneficiar a amplios sectores de la población, que se ven privados de la satisfacción de necesidades elementales como una alimentación sana y el acceso al agua potable, a instalaciones higiénicas y a la vivienda”.

Las tendencias globales actuales en los campos de la ciencia y la tecnología se exponen con detalle en la introducción del informe. Una de esas nuevas tendencias es la capacidad de un puñado de nuevos países protagonistas para imponerse en los campos de la ciencia y la investigación. En este grupo reducido figuran Turquía, las naciones recién industrializadas de Asia y otras más pertenecientes a Europa Central y del Este.

Según el informe, la ciencia y la tecnología son un vector que impulsa el progreso social y económico. Sus autores explican que “en 1900 se necesitaban media hectárea de tierra y un año de trabajo para alimentar a una persona, mientras que hoy esa misma superficie de terreno y el trabajo de un día y medio bastan para alimentar a 10 personas”. Esta gran diferencia “se debe a los conocimientos científicos que han permitido mejorar las semillas y las plantas, elaborar abonos y maquinaria agrícola de gran rendimiento, utilizar técnicas como la rotación de cultivos, etc. Explotar el valor añadido de los conocimientos científicos, aplicándolos prácticamente a todos los ámbitos de la actividad humana significa encaminarse hacia la creación de sociedades del conocimiento, esto es, basadas en el saber fundado en la ciencia”.

La mundialización ha demostrado que puede ofrecer nuevas perspectivas gracias a una cooperación internacional acrecentada. En efecto, “no sólo está ayudando a determinados países a recuperar su retraso, sino que además es indispensable para la práctica misma de la ciencia”. No obstante, la mundialización trae consigo nuevos problemas y un incremento de la competición. A este respecto, el informe hace un balance de los desafíos que se plantean en los nuevos campos de la investigación científica y da como ejemplo el debate actual sobre la patente de los genes.

El informe señala que muchas naciones siguen siendo víctimas de la fuga de cerebros. Incluso en la India –un país que ha logrado resultados excepcionales en la elaboración de “software” y la investigación espacial, biotecnológica y farmacéutica– se sigue dando el fenómeno de que muchos de sus graduados altamente calificados emigran para trabajar en el extranjero, sobre todo en los Estados Unidos. Esto pone de manifiesto que no basta con disponer de un sólido sistema de enseñanza superior para evitar el problema de la fuga de cerebros. Según los autores del informe, sólo un mayor desarrollo de las actividades científicas en el plano nacional puede constituir un medio eficaz para incitar a los investigadores emigrados a retornar a su país de origen.

El informe está dividido en capítulos dedicados a las diferentes regiones y, dentro de éstas, se examinan con detalle algunos países. Además, tres capítulos presentan estudios de casos detallados sobre los Estados Unidos, la Federación de Rusia y Japón.
El examen que efectúa el informe sobre las tendencias que se dan a nivel nacional, regional e internacional permite definir mejor cuáles son las fuerzas en presencia y los ámbitos que suscitan preocupaciones. Además, el informe observa la existencia de algunos fenómenos universales como la importancia del sector privado en la financiación de la I+D, aunque éste destine su apoyo inevitablemente a aquellas aplicaciones a corto y medio plazo que permiten un rendimiento rápido del capital invertido. Por eso, es indispensable que la investigación fundamental cuente con el apoyo de una financiación sistemática de los poderes públicos y que exista una política nacional sólida para mantener un sector científico nacional coherente.

En el informe se destaca también la importancia que reviste una visión nacional. En África, por ejemplo, el mercado de la ciencia y la tecnología está dominado por los donantes internacionales, los programas de ayuda y las empresas multinacionales. Los incentivos que todos ellos proporcionan a los investigadores de los países africanos dan pocos frutos, ya que no se adaptan a las estructuras científicas y tecnológicas nacionales susceptibles de ofrecerles la posibilidad de hacer carrera. Asimismo, en la región de los Estados Árabes las principales aportaciones tecnológicas no logran arraigarse por motivos análogos. Incluso en lo que respecta a los países de América Latina –un continente donde está más desarrollado el sector de la ciencia y la tecnología– es recomendable actuar con cautela en materia de cooperación internacional. Tal como señala el informe, esa cooperación “no debe limitarse a la mera transferencia de tecnologías, sino que debe encaminarse también a la creación de capacidades”.

La participación relativamente escasa del sector privado en la investigación es uno de los motivos que explica el retraso de Europa con respecto a los Estados Unidos. En el informe se indica que en 2001 sólo 56% de los fondos destinados a la financiación de la I+D en la Unión Europea procedía de las empresas privadas, mientras que en los Estados Unidos esa proporción ascendía a 66% y en Japón a 69% (en 2000). Otro fenómeno que el informe menciona como una rémora para Europa es la duplicación de los trabajos de investigación, debido a la multitud de instituciones científicas existentes que superan con creces el número de las que se pueden hallar en Estados Unidos.

A pesar de esos puntos flacos, algunos Estados europeos figuran en cabeza de una clasificación general de los países efectuada en función del carácter innovador de la investigación en ciencia y tecnología. El primer país clasificado es Suecia, por delante de Japón y los Estados Unidos, a los que siguen de cerca Finlandia, Suiza, el Reino Unido y Dinamarca. Por lo que respecta a la innovación, Alemania, los Países Bajos y Francia han experimentado un retroceso, mientras que Rumania, Portugal y Turquía recuperan progresivamente su retraso.

El Informe sobre la Ciencia 2005 es el cuarto en su género publicado por la UNESCO y el primero después de la elaboración del Informe Mundial sobre la Ciencia de 1998, que se editó antes de la Conferencia Mundial sobre la Ciencia celebrada en Budapest en 1999.

Los medios informativos pueden solicitar ejemplares del informe (en inglés) o consultarlo en línea.

* La versión en inglés del Informe sobre la Ciencia 2005 se puede comprar cursando el pedido correspondiente a Ediciones UNESCO (www.unesco.org/publishing).






Fuente Comunicado de prensa N°2006-03
Autor(es) UNESCOPRENSA


 ID: 31407 | guest (Leer) Updated: 02-03-2006 2:24 pm | © 2003 - UNESCO - Contact