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La quinta parte de la población adulta mundial sigue privada del derecho a leer y escribir
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09-11-2005 1:50 pm Los gobiernos y los países donantes de ayuda frenan los progresos hacia la Educación para Todos – y hacia el objetivo más general de reducir la pobreza en el mundo–, ya que prestan una atención meramente secundaria a los 771 millones de adultos del mundo entero que carecen de competencias básicas en lectura y escritura, según la cuarta edición del Informe de Seguimiento de la EPT en el Mundo, titulado “La alfabetización, un factor vital”.* “La alfabetización es un derecho y una base para futuros aprendizajes, y hay que tratar de alcanzarla mediante una educación primaria de calidad para todos los niños, mediante programas de alfabetización de amplia difusión para jóvenes y adultos, y mediante políticas destinadas a crear entornos propicios a la alfabetización”, dice Nicholas Burnett, director del Informe.

Esta triple estrategia, que sitúa a la alfabetización en el centro mismo del movimiento en pro de la Educación para Todos, exige aplicar medidas para acelerar los avances hacia la universalización de la enseñanza primaria, intensificar los programas de alfabetización destinados a jóvenes y adultos, y apoyar a las bibliotecas, los medios de comunicación de masas, la edición de libros y el acceso a la información.

“La estrecha correlación que guarda la alfabetización de adultos con la mejora de la salud, el aumento de los ingresos, la mayor participación en la vida cívica y la educación de los niños debe constituir un estímulo poderoso para que gobiernos y donantes den muestras de mayor dinamismo a la hora de abordar el déficit actualmente existente en materia de alfabetización”, dice el Director General de la UNESCO, Koichiro Matsuura.

Según el informe, las tres cuartas partes de los analfabetos del mundo viven en 12 países**.

La región con la tasa de alfabetización de adultos más baja es la de Asia Meridional y Occidental (58,6%), seguida de África Subsahariana (59,7%) y los Estados Árabes (62,7%). Los países con las tasas de alfabetización de adultos más bajas del mundo son Burkina Faso (12,8%), Níger (14,4%) y Malí (19%).

Además, dada la disparidad de géneros patente en muchas sociedades, 64% de los adultos que no saben leer ni escribir en el mundo son mujeres, un porcentaje que prácticamente no ha cambiado desde 1990, cuando el porcentaje femenino era de 63%.

Aunque las tasas de alfabetización de adultos se multiplicaron por dos entre 1970 y 2000 en el África Subsahariana, los Estados Árabes y Asia Meridional y Occidental, el ritmo
de progresión ha disminuido considerablemente desde 1990. Si las tendencias actuales persisten, en 2015 sólo 86% de los adultos del mundo sabrán leer y escribir, en comparación con el 82% actual.

Además, se observa una correlación muy estrecha entre la extrema pobreza y las tasas bajas de alfabetización. En países como Bangladesh, Etiopía, Ghana, la India, Mozambique y Nepal –donde 75% de la población, o más, vive con menos de dos dólares diarios– las tasas de alfabetización de adultos se sitúan por debajo de 63% y el número absoluto de analfabetos sobrepasa la cifra de 5 millones en cada uno de ellos.

Impulsada por el crecimiento de la escolarización en primaria, la tasa de alfabetización del grupo de población con edades comprendidas entre 15 y 24 años aumentó de 66% a 85% en los países en desarrollo, entre 1970 y 2004. No obstante, a escala mundial sigue habiendo 132 millones de jóvenes pertenecientes a ese grupo de edad que son incapaces de leer y escribir, incluso a un nivel mínimo.

Si persisten las actuales tendencias, 30 de los 73 países examinados en el Informe corren un grave riesgo de no alcanzar el objetivo de reducir a la mitad el número de analfabetos de aquí a 2015, el año que el Foro Mundial sobre la Educación (Dakar, Senegal, 2000) fijó como límite para alcanzar esa meta. La mayoría de esos países pertenecen a la región del África Subsahariana, pero también figuran en el mismo grupo Argelia, Guatemala, India, Nepal, Nicaragua y Pakistán.

Tanto en los países desarrollados como en las naciones en desarrollo, las tasas de alfabetización de los pueblos indígenas, las personas discapacitadas y los grupos de emigrantes tienden por regla general a ser inferiores a las de la población mayoritaria, lo cual es a menudo un indicio de las menores posibilidades de acceso de todos esos grupos al sistema de escolarización formal y los programas de alfabetización.

Aunque la escolarización es el factor más importante del avance de las sociedades hacia la alfabetización masiva, sólo se ha logrado la enseñanza primaria universal (EPU) en 47 países de los 163 sobre los que se disponía de datos de 2002, pese a la progresión regular que se ha registrado desde la celebración del Foro Mundial sobre la Educación. El costo de los estudios constituye un obstáculo de primera importancia para lograr que todos los niños vayan a la escuela primaria en 89 países, así como la ausencia de entornos propicios a la alfabetización. Más de la mitad de los alumnos de sexto grado de Kenya, Malawi, Mozambique, República Unida de Tanzania, Uganda y Zambia, por ejemplo, trabajan en aulas en las que no hay “ni un solo manual escolar”.

En función de las tendencias observadas actualmente, hay 67 países que corren el riesgo de no lograr la EPU de aquí a 2015 y, además, en 23 de ellos se está registrando una disminución de la tasa neta de escolarización. 70% de los 100 millones de niños del mundo en edad de cursar primaria y privados de escuela se concentran en el África Subsahariana y la región del Asia Meridional y Occidental.

El objetivo de lograr en 2005 la paridad entre los sexos en la enseñanza primaria y secundaria no se logrará en 94 países, aun cuando muchos de ellos –por ejemplo, Guinea, Níger, la República Unida de Tanzania, Senegal y Yemen– han conseguido incrementar en 30% o más el acceso de las niñas al primer grado de primaria. Si las actuales tendencias persisten, unos 86 países corren el riesgo de no alcanzar el objetivo de la paridad entre los sexos en 2015. Con respecto a esta paridad, cabe señalar también que en la enseñanza secundaria de muchos países de ingresos medios y elevados la proporción de varones es inferior a la de muchachas.

En el Informe se presenta el cálculo anual del Índice de Desarrollo de la EPT (IDE) –compuesto por cuatro indicadores referentes a los objetivos de la EPU, la alfabetización de los adultos, la paridad entre los sexos y la calidad de la educación– para los 121 países sobre los que se ha dispuesto de los datos necesarios. De todos ellos, solamente 44 han alcanzado o están a punto de alcanzar esos objetivos.

La poca atención relativa que se presta a los programas de alfabetización de adultos se debe, en parte, a la prioridad global que se otorga a la EPU por estimarse que las inversiones en la enseñanza primaria son más rentables. No obstante, algunos estudios recientes han llegado a la conclusión de que el gasto unitario por educando adulto en algunos programas de alfabetización asciende a 50 dólares, una suma equivalente al costo de un año de enseñanza primaria de un niño. Por otra parte, ese gasto tiene repercusiones positivas tanto en los ingresos individuales de los adultos alfabetizados como en el crecimiento económico en general.

Además de los beneficios intrínsecos que reporta a los adultos en el plano humano, al aumentar su autoestima y la confianza en sí mismos, la alfabetización les proporciona los conocimientos y medios necesarios para mejorar su vida. Los hijos de las familias en que los padres han recibido instrucción –ya sea en la escuela o en un programa educativo para adultos– tienen más posibilidades de ir a la escuela. Un reciente estudio efectuado en 32 países muestra además las mujeres alfabetizadas tienen cuatro veces más posibilidades de conocer los medios de evitar la contaminación por el virus del VIH/sida.

El Informe insiste en la necesidad de intensificar de manera espectacular el número de programas de alfabetización para jóvenes y adultos, lo cual exige una mayor asignación de recursos financieros a nivel nacional. En efecto, los gobiernos sólo dedican a la alfabetización el 1% de su presupuesto de educación. El Informe estima que sería necesario asignar 26.000 millones de dólares a lo largo del próximo decenio para realizar progresos más considerables hacia la consecución del objetivo fijado en el Foro de Dakar, esto es, reducir a la mitad las tasas de analfabetismo de aquí a 2015.

Por otra parte, el escaso reconocimiento social de los alfabetizadores especializados supone un obstáculo importante para el éxito de los programas de aprendizaje de adultos. Un estudio conjunto de ActionAid y Campaña Mundial por la Educación sobre 67 programas del mundo entero ha puesto de manifiesto que, en la mayoría de ellos, se abona a los alfabetizadores una remuneración cuyo importe oscila entre el cuarto y la mitad del sueldo base de un maestro de primaria. La duración de la mayoría de los cursos de formación para alfabetizadores varía entre una y dos semanas solamente, y además estos cursos no suelen desembocar en la obtención de un certificado de idoneidad.

La mayoría de los países que tropiezan con graves dificultades en materia de alfabetización son naciones con una gran diversidad lingüística. Esto exige la definición de políticas claras que reconozcan explícitamente la relación entre la lengua y la alfabetización, puesto que la realidad es que muchos alumnos siguen cursos impartidos en lenguas distintas de la suya. Los programas que suministran un aprendizaje inicial en la lengua vernácula de los educandos se justifican en el plano pedagógico, pero se les debe facilitar a éstos la posibilidad de efectuar una transición hacia lenguas más usadas en el plano regional o nacional.

Para acelerar los progresos hacia la Educación para Todos es necesario un mayor apoyo, tanto a nivel nacional como internacional. Según una encuesta realizada por el equipo del Informe, la alfabetización no ocupa un puesto de primer plano en las prioridades de la mayoría de los donantes bilaterales, si se exceptúa el fuerte apoyo dispensado a la EPU. Ninguno de los organismos donantes bilaterales encuestados pudo suministrar con fiabilidad una sola cifra que indicara el nivel que alcanza su financiación de los programas de alfabetización, lo cual constituye un indicio del escaso interés que se concede a ésta en los presupuestos de ayuda.

La ayuda bilateral a la educación básica casi se triplicó entre 1998 y 2003, pero los 1.160 millones de dólares que se le asignan sólo siguen representando algo menos de 2% del total de la Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD). Globalmente, casi 60% de los compromisos de la ayuda bilateral en beneficio de la educación se siguen destinando a la enseñanza postsecundaria, lo cual supone una proporción dos veces mayor que la asignada a la educación básica.

Si la proporción de fondos destinados a la educación básica permanece constante, el importe global de la ayuda –incluso aumentado—como se comprometió a hacerlo la Cumbre del G-8 celebrada en Gleneagles, Escocia en julio de 2005, podría alcanzar en 2010 en una suma total anual de 3.300 millones de dólares para este tipo de educación. Esa cantidad dista mucho de alcanzar los 7.000 millones que se necesitarían para lograr tan sólo la EPU y la paridad entre los sexos.

*El Informe de Seguimiento de la EPT en el Mundo es una publicación anual elaborada por un equipo independiente que tiene su sede en la UNESCO.
**India, China, Bangladesh, Pakistán, Nigeria, Etiopía, Indonesia, Egipto, Brasil, República Islámica del Irán, Maruecos y la República Democrática del Congo.






Fuente Comunicado de prensa N°2005-134
Autor(es) UNESCOPRENSA


 ID: 30708 | guest (Leer) Updated: 14-11-2005 5:22 pm | © 2003 - UNESCO - Contact