Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
La Conferencia General de la UNESCO debatirá una propuesta para elaborar una convención internacional contra el dopaje en el deporte

En el orden del día de la Conferencia General de la UNESCO figura la discusión de una propuesta encaminada a preparar una convención internacional contra el dopaje en el deporte. Si se adoptara la iniciativa de elaborar este instrumento normativo, sería el primero en su género dotado de un carácter obligatorio y tendría un alcance intergubernamental y universal a la vez. Su aprobación definitiva tendría lugar antes de la celebración los Juegos Olímpicos de Invierno en Turín (Italia), prevista para el año 2006.

El mensaje de la Mesa Redonda de Ministros y Principales Responsables de la Educación Física y el Deporte dedicada a este tema, que tuvo lugar el pasado mes de enero en la UNESCO, fue el siguiente : «El dopaje amenaza con matar al deporte tan seguramente como mata a los atletas». Con motivo de dicha mesa redonda, los representantes de 103 países pidieron a la Organización que coordinase las tareas necesarias para preparar una convención internacional contra el dopaje en el deporte, en cooperación con los organismos competentes de las Naciones Unidas, el Comité Olímpico Internacional (COI), la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) y el Comité Consultivo Internacional Intergubernamental contra el Dopaje en el Deporte.

A invitación del Director General de la UNESCO, Koichiro Matsuura, el 24 y 25 del pasado mes de junio se reunieron en la UNESCO quince expertos en representación de varios países y organizaciones internacionales deportivas para estudiar la posibilidad y las modalidades de elaboración de este nuevo instrumento normativo. Si la Conferencia General de la Organización aprueba esta propuesta, el grupo de expertos elaborará un anteproyecto de Convención que se presentará en una reunión intergubernamental convocada a principios de 2004 por el Director General de la UNESCO, Koichiro Matsuura, así como en la cuarta Conferencia Internacional de Ministros y Altos Funcionarios Encargados de la Educación Física y el Deporte (MINEPS IV), que tendrá lugar en agosto de ese mismo año en Atenas. El informe definitivo sobre el proyecto de Convención y el propio texto del proyecto se presentarían después a la 33ª reunión de la Conferencia General UNESCO, que se celebrará en 2005.

El dopaje – es decir, el recurso a productos o métodos potencialmente peligrosos para la salud con vistas a mejorar las capacidades físicas de una persona – es tan viejo como las propias competiciones deportivas. La AMA estima que la primera prueba de la existencia del dopaje se remonta al siglo III a. C., cuando en las antiguas olimpiadas griegas […] los atletas trataban de ingerir sustancias como extractos de hongos y plantas, a fin de mejorar su rendimiento físic. En tiempos más recientes, se han dado casos como el de Thomas Hicks, que ganó el maratón de 1904 en los Juegos Olímpicos de Saint Louis (Estados Unidos de América) gracias a inyecciones de estricnina y a la absorción de huevo crudo y brandy.

En el decenio de 1920 se dictaron las primeras prohibiciones del dopaje, que quedaron en letra muerta por falta de controles adecuados. Las federaciones deportivas internacionales

empezaron a intensificar la lucha contra esta plaga y a multiplicar los análisis a raíz de los escándalos que se produjeron con motivo del fallecimiento de algunos corredores ciclistas – Knud Enemark Jensen, en los Juegos Olímpicos de Roma (1960), y Tom Simpson, en el “Tour de Francia (1967) – o de su ingreso en hospitales psiquiátricos – Eric de Vlaeminck, en 1975 – y con motivo de los problemas de salud cada vez más frecuentes que el dopaje provocaba entre los deportistas aficionados.

La UNESCO adoptó ya en 1978 una Carta Internacional de la Educación Física y el Deporte, en la que se hace hincapié en «la salvaguardia de los valores éticos y morales», así como en la protección de la educación física y el deporte contra «cualquier desviación» como «la violencia, el dopaje y los excesos comerciales». Ese mismo año, la Organización creó un Comité Intergubernamental para la Educación Física y el Deporte, asignándole especialmente la misión de « promover la cooperación internacional en el campo de la actividad física y el deporte, con miras a fortalecer la paz, la amistad, el entendimiento y el respeto mutuos entre los pueblos».

En 1984, el Consejo de Europa adoptó la Carta Europea contra el Dopaje en el Deporte, recomendando a sus Estados Miembros y a las instituciones deportivas nacionales que elaborasen programas educativos y reglamentos antidopaje y creasen laboratorios de análisis e investigación. A partir de 1988, un año señalado por casos importantes de dopaje – en particular, el de Ben Johnson en los Juegos Olímpicos de Seúl y el de Pedro Delgado en el “Tour de Francia” –, la movilización de los medios deportivos y los poderes públicos se intensificó. En septiembre de ese mismo año, se celebró en Ottawa (Canadá) la primera Conferencia mundial permanente contra el dopaje en el deporte que elaboró la Carta Olímpica Internacional contra el Dopaje en el Deporte. Al año siguiente, el Consejo de Europa adoptó el Convenio contra el dopaje del que pueden ser signatarios también los Estados que no son miembros de ese organismo. Hasta la fecha, este convenio ha sido ratificado por 40 Estados. En 1992, el Consejo de las Comunidades Europeas adoptó el Código de conducta contra el doping en las actividades deportivas, que es un documento destinado a informar y sensibilizar a los protagonistas del mundo del deporte para alertarles sobre las responsabilidades que les incumben ante el problema del dopaje.

Si se exceptúan este código europeo y la Carta Olímpica Internacional contra el Dopaje en el Deporte, los demás instrumentos normativos existentes dan prioridad en la lucha contra el dopaje a los controles y las medidas represivas, es decir a métodos que, en opinión de los especialistas, han demostrado poseer una eficacia limitada. Por eso, en las recomendaciones sobre el dopaje y la violencia en el deporte adoptadas en la tercera Conferencia Internacional de Ministros y Altos Funcionarios Encargados de la Educación Física y el Deporte (MINEPS III), que tuvo lugar en 1999 en Punta del Este (Uruguay), se reiteró el papel que desempeñan la educación y la información en este ámbito. Ese mismo año se creó la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), cuya misión principal es promover y coordinar la lucha contra el dopaje en el plano internacional. El pasado mes de marzo, en una reunión celebrada en Copenhague, este organismo adoptó una Declaración y aprobó un Código Mundial Antidopaje, en el que por primera vez se armonizan los reglamentos relativos al dopaje en todos los deportes y países. Por el momento, la Declaración de Copenhague ha sido suscrita por 81 gobiernos que se han comprometido a aplicar el Código adoptado.

No obstante, hay que señalar que la AMA es una fundación suiza de derecho privado y composición mixta que está integrada en parte por entidades intergubernamentales, y en parte por organizaciones deportivas voluntarias, por lo cual no puede conferir a su código el carácter obligatorio que tendría un instrumento jurídico de derecho público. Lo mismo ocurre con la Carta Internacional Olímpica contra el Dopaje en el Deporte, porque emana de una organización de índole no gubernamental y, además, sus disposiciones sólo se aplican a los deportes olímpicos. Los demás textos existentes sobre la lucha contra el dopaje, ya sean nacionales, regionales o internacionales, carecen también de alcance jurídico en el plano intergubernamental y universal. De ahí que los expertos consideren necesaria la elaboración de una convención internacional contra el dopaje en el deporte, sobre la cual se va a pronunciar la Conferencia General de la UNESCO en los días venideros. Según el Director General de la Organización, Koichiro Matsuura, «el instrumento que se elabore no deberá tener un carácter exclusivamente represivo, sino que habrá de otorgar el puesto que les corresponde a la educación e información de los jóvenes sobre los resultados perniciosos del dopaje, tanto en el plano físico como en el ético». Koichiro Matsuura considera que «el dopaje es uno de los mayores peligros que se ciernen sobre el deporte, pervirtiéndolo y desacreditándolo, cuando la inmensa mayoría del público sigue considerándolo una fuente imprescindible de perfeccionamiento de la persona, así como una escuela magnífica de convivencia y solidaridad».

La Conferencia General de la UNESCO también tendrá que pronunciarse en su 32ª reunión sobre la proclamación de un Año internacional de la educación física y el deporte.



 
Autor(es) UNESCOPRESSE
Fuente Comunicado de prensa No 2003-68
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Fecha de publicación 30 Sep 2003
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