Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
UNESCO’s Associated Schools Project Celebrates its 50th Anniversary

Auckland - ¿Qué tienen en común un instituto de formación de docentes de Marruecos y un centro de enseñanza secundaria de la isla de Kiribati, en el sur del Pacífico? ¿Qué relación existe entre una escuela técnica de la Federación de Rusia y una escuela primaria de Togo? ¿Y entre un jardín de infancia de Nueva Zelandia y un centro de enseñanza secundaria de Ecuador?

La respuesta es: todos esos centros son miembros de “ASPnet”, la red del Plan de Escuelas Asociadas de la UNESCO, (PEA) que este año celebra medio siglo de trabajo con los jóvenes del mundo para promover los ideales de paz, democracia y derechos humanos de la Organización.

Más de 160 delegados procedentes de más de 80 países acudirán del 3 al 8 de agosto a un congreso internacional en Auckland para festejar los cincuenta años de existencia del PEA. Los delegados harán un balance de los éxitos logrados por la red y los desafíos que ésta debe afrontar, estudiarán cómo pueden incrementar su contribución a una educación de calidad para todos, examinarán el papel de las tecnologías de la información y la comunicación –que, por cierto, han facilitado enormemente el crecimiento de la red– y trazarán las orientaciones que se imponen cara al futuro.

Aunque el PEA es uno de los programas más antiguos de la UNESCO, sus participantes figuran entre los más jóvenes colaboradores de la Organización, ya que son alumnos escolarizados en más de 7.500 escuelas e instituciones educativas diseminadas por más de 170 países.

Este programa fue creado después de la Segunda Guerra Mundial por los fundadores de la UNESCO y formaba parte de sus esfuerzos por tratar de lograr una paz real y duradera. Conscientes como eran de la necesidad de ir más allá de las palabras al aire y de las circulares ministeriales sobre la necesidad de “enseñar la paz”, los fundadores de la Organización tenían la convicción de que la tarea de construir la paz mediante la educación no sólo exigía maestros comprometidos, métodos participativos de aprendizaje, planes de estudios pertinentes y libros de texto imparciales, sino también una atmósfera de respeto mutuo y no violencia en las aulas, escuelas, familias y comunidades.

Esta idea arraigó y el programa, llamado ASPRO en sus primeros años, es hoy una de las mayores y mejores redes del mundo en su género —pese a haber comenzado de manera modesta pero no exenta de ambición con un grupo de 33 centros de enseñanza secundaria de 15 países. Según Elizabeth Khawajkie, coordinadora internacional de la red del PEA con sede en la UNESCO, el programa no sólo “toma el pulso de la educación en el mundo”, sino que “cumple una función precursora”, al ser sensible a cuanto ocurre en el planeta e interesarse por la introducción de nuevos temas en las aulas que preparen mejor a los estudiantes a afrontar el presente y planear el futuro.

En 1989, por ejemplo, Dinamarca, Finlandia, la República Federal Alemana, la República Democrática Alemana, Polonia, la Unión Soviética y Suecia iniciaron el Proyecto del Mar Báltico, que tenía por objetivo sensibilizar a los jóvenes de la región a la necesidad de mejorar y proteger el medio ambiente de este mar afectado por la contaminación.

En el marco de este proyecto, los alumnos de unas 200 escuelas de los países del Báltico se dedican a actividades como las de estudiar la calidad del agua o controlar la presencia de metales pesados en los mejillones. Asimismo, en el contexto del programa Coastwatch (“Vigilancia Costera”), limpian las playas, verifican los cambios del nivel del mar y observan la evolución de la vida marina, tratando de encontrar explicaciones a cualquier modificación importante de la flora y fauna marinas de la región. La información obtenida se intercambia y examina en todas las escuelas mediante un boletín periódico, programas de intercambio y publicaciones.

“Es un proyecto fantástico. Llevo tres años participando en él, y cada año aprendo algo nuevo y distinto. El mar está cambiando...”, dice Dace Blese, un alumno de 12 años del centro de enseñanza secundaria de Talsi (Estonia).

El Proyecto del Mar Báltico ha logrado tanto éxito que ha servido de modelo para la realización de otros programas ambientales de la red del PEA en el Danubio, el Caribe, el Mediterráneo Occidental y el Zambeze.

Otra iniciativa más reciente es el Proyecto “Romper el silencio” – Enseñanza sobre “La trata transatlántica de esclavos”. Se trata de un ambicioso programa que tiene por objetivo mejorar la enseñanza sobre uno de los capítulos más infamantes de la historia de la humanidad, así como sobre sus gigantescas repercusiones económicas, sociales y culturales en los tres continentes involucrados en la trata negrera (África, América y Europa). Un grupo de especialistas asesora y guía a la UNESCO en este proyecto, que cuenta con la participación de unas 100 escuelas de esos tres continentes. Se ha producido una gran cantidad de material sobre este tema, rompiendo así el silencio que pesaba sobre la trata de esclavos y su legado. Es la primera iniciativa internacional que pretende movilizar a escuelas africanas, americanas, caribeñas y europeas para elaborar nuevos métodos educativos y promover a la vez el diálogo intercultural entre los jóvenes.

Este proyecto, financiado por la UNESCO y el ministerio de Relaciones Exteriores de Noruega, ha conseguido también el apoyo y la participación de Anti-Slavery International, una organización no gubernamental que trabaja con la red del PEA para crear un sitio Internet muy completo sobre este tema (www.antislavery.org/breakingthesilence).

El “Patrimonio mundial en tus manos” es otro proyecto destinado a incitar a la juventud a que preste su apoyo a la protección del patrimonio mundial con actividades escolares y extraescolares. Desde 1995 se han celebrado 12 importantes foros juveniles sobre el patrimonio mundial en distintas regiones del mundo, movilizando a los jóvenes para que compartan sus ideas sobre el significado del patrimonio y examinen cómo pueden contribuir a su protección. En el contexto de este proyecto, se ha preparado una carpeta pedagógica para los docentes, que han probado y validado las escuelas del PEA de 130 Estados Miembros de la UNESCO y ha sido traducida a unos 20 idiomas. Hoy en día, las actividades del proyecto se orientan a la incorporación de la educación relativa al patrimonio mundial en los sistemas educativos nacionales.

Aunque todos estos ejemplos ilustran el papel que las escuelas del PEA desempeñan en el plano internacional y regional, trabajando conjuntamente gracias a acuerdos de hermanamiento y contactos regulares, cabe señalar que también dan pruebas de gran dinamismo individual en sus respectivos países.

En Nueva Zelandia, por ejemplo, algunos alumnos del instituto de enseñanza media Favona han realizado un vasto estudio sobre el bosque de manglares situado en un estuario cercano a este centro docente, observando su función en el mantenimiento del buen estado del medio ambiente circundante y examinando los medios para protegerlo. En la escuela primaria pública Gueswende de Burkina Faso, los niños están haciendo frente a los problemas de la pobreza y del deterioro del medio ambiente en su localidad con la ejecución de un programa agrícola. Cultivan un terreno con hortalizas y árboles frutales cuyos productos se utilizan no sólo para mejorar el menú de los almuerzos escolares y la nutrición de los alumnos, sino también para venderlos y poder comprar útiles escolares y otros suministros. También han plantado un vivero para contribuir a la lucha contra la deforestación. En Austria, los alumnos del Bundesrealgymnasium Leoben aprenden a ser tolerantes y a comprenderse mutuamente gracias a un programa de intercambios establecido con la Girls Prep School de Johannesburgo (Sudáfrica). En otros países, por ejemplo en Paraguay, hay escuelas que han centrado sus actividades en la prevención del uso indebido drogas y el consumo excesivo de alcohol.

Para Margaret Austin, Presidenta de la Comisión Nacional Neozelandesa para la UNESCO, que ha contribuido a organizar el congreso “Navegantes por la Paz” con motivo de este quincuagésimo aniversario, “su dimensión y alcance mundiales hacen del PEA una red única en su género. El número de escuelas que participan en ella se ha multiplicado por dos en el último decenio [...], creando así posibilidades para profundizar las experiencias interculturales que abren paso a una amistad perdurable, a una mayor sensibilización a las realidades culturales y educativas de otros países y a una capacidad creadora para resolver problemas comunes”.

Jonathon Hunt, Presidente de la Cámara de Representantes de Nueva Zelandia, declarará abierto el congreso el 3 de agosto, a las 18.00 horas, en el Centro de Conferencias Waipuna de Auckland.





Alison Bartley o Carole van Grondelle
de la Comisión Nacional Neozelandesa para la UNESCO
Teléfonos: +64 (0) 4 380 9223 y +64 (0) 4 384 3650
Teléfonos móviles: +64 (0) 274 436 123 y +64 (0) 272 555 400


 
Archivo/documento tbes.pdf
Autor(es) UNESCOPRESSE
Fuente Comunicado de prensa Nº2003-47
Sitio Web (URL) Para más información, consulten el sitio Internet de la red del PEA (“ASPnet”)
Contacto editorial: Sue Williams – Oficina de Información Pública – Sección Editorial
- Email s.williams@unesco.org
Fecha de publicación 31 Jul 2003
© UNESCO 1995-2007 - ID: 13875