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Entra en vigor la convención de las naciones unidas sobre los derechos de los trabajadores migratorios
Contacto editorial: UNESCO: Monique Perrot-Lanaud – Oficina de Información Pública- Sección Editorial. Teléfono: +33 1 45 68 17 14 – Correo electrónico: m.perrot@unesco.org
Pierre Gaillard:Teléfono:+33 (0) 1 45 68 17 40 - Email

27-06-2003 3:00 pm París – La Convención internacional sobre la protección de los derechos humanos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares* entrará en vigor el 1º de julio de 2003. Su principal objetivo es luchar contra la explotación y las violaciones de los derechos humanos de un grupo de población especialmente vulnerable: los trabajadores migratorios. Los 22 Estados que han ratificado esta Convención son fundamentalmente países de emigración; sin embargo, entre sus signatarios no figura ninguno de los países de inmigración más importantes. Dos aspectos innovadores caracterizan a esta Convención: por un lado, representa un progreso considerable en la defensa de los derechos de los trabajadores migratorios legales e ilegales, así como de sus familias, ya que abarca todos los aspectos y etapas del proceso de emigración, desde el país de origen hasta el país de destino; por otro lado, es fruto de la labor conjunta realizada por tres organismos de las Naciones Unidas (la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, la Organización Internacional del Trabajo y la UNESCO), la Organización Internacional para las Migraciones y diez organizaciones no gubernamentales defensoras de los derechos de los trabajadores migratorios.

Hoy en día, un ser humano de cada 35 es un migrante. Según el Informe 2002 de las Naciones Unidas sobre las Migraciones Internacionales, se estima que en el mundo hay 175 millones de personas que residen y trabajan en países extranjeros, lo cual representa un 3% de la población mundial. Casi todos los Estados se ven afectados ya sea por la emigración, la inmigración o el tránsito de trabajadores migratorios, o por todos estos fenómenos a la vez. Los refugiados, cuyo número se estimaba en 16 millones en el año 2000, representan el 9% del total.

A partir del 1º de julio, la Convención se aplicará en los 22 países que la han ido ratificando en el siguiente orden desde 1993 hasta la fecha: Egipto, Marruecos, Seychelles, Colombia, Filipinas, Uganda, Sri Lanka, Senegal, Bosnia y Herzegovina, Cabo Verde, Azerbaiyán, México, Ghana, Guinea, Bolivia, Uruguay, Belice, Tayikistán, Ecuador, El Salvador, Guatemala y Malí.

Por el momento, las repercusiones de esta Convención son limitadas ya que no ha sido ratificada por ninguno de los países de Europa y América del Norte donde vive casi un 60% de trabajadores migratorio (56 y 41 millones, respectivamente), ni tampoco por los demás países de inmigración importante, por ejemplo los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Jordania, Israel, Japón o Australia.

No parece que la distribución de las corrientes migratorias vaya a variar en un futuro próximo. Según los datos suministrados en el mencionado informe de 2002 de las Naciones Unidas, en el decenio 1990-2000 el mayor incremento del número de trabajadores migratorios se registró en los países desarrollados: 13 millones más en América del Norte y 8 millones más en Europa, lo cual supone aumentos de un 48 % y un 16 % respectivamente. Hoy en día, prácticamente uno de cada 10 habitantes de los países desarrollados es un migrante, mientras que en los países en desarrollo sólo lo es una de cada 70 personas. (véanse los cuadros al final).

La Convención refuerza los derechos para los migrantes ya existentes en la materia, por ejemplo las Convenciones 97 y 143 de la Organización Internacional del Trabajo sobre los trabajadores migratorios, que se aprobaron en 1949 y 1975 respectivamente. Contiene una novedad que estipula que los derechos de los trabajadores indocumentados deben ser protegidos del mismo modo que los de los migrantes con documentación. Reconoce los derechos de los familiares de los migrantes y recomienda medidas a favor del reagrupamiento familiar. Su principal objetivo es garantizar la igualdad de derechos entre trabajadores extranjeros y nacionales. La Convención apunta sobre todo a:
- impedir las condiciones de vida y trabajo inhumanas, así como los malos tratos físicos, sexuales y degradantes;
- garantizar el derecho de los trabajadores migratorios a la libertad de opinión, expresión y religión;
- garantizar a todos los trabajadores migratorios una protección eficaz contra todo tipo de violencias, daños corporales, amenazas o intimidaciones por parte de funcionarios, particulares, grupos e instituciones;
- garantizar a los trabajadores migratorios el acceso a la información sobre sus derechos;
- garantizar el derecho de los trabajadores migratorios a participar en actividades sindicales.

Varios artículos de la Convención defienden los derechos de los trabajadores migratorios a permanecer en contacto con sus respectivos países de origen, así como a regresar a ellos definitiva o pasajeramente, participar en su vida política y efectuar transferencias de dinero.

La Convención proclama la indivisibilidad y universalidad de los derechos humanos fundamentales. Gabriela Rodríguez Pizarro, que fue nombrada en 1999 Relatora Especial sobre los derechos humanos de los migrantes por la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, se ha congratulado por la entrada en vigor de este instrumento jurídico «que reconoce los derechos humanos de los migrantes irregulares» porque «cada día, desde el inicio de mis funciones como Relatora Especial, llegan a mi conocimiento casos de migrantes que son víctimas de las redes del crimen transnacional organizado de la trata y del tráfico de personas, de detenciones arbitrarias, malos tratos o explotación laboral, por mencionar sólo algunos. Debido a su condición jurídica irregular, los migrantes temen denunciar estos abusos por miedo a ser descubiertos, detenidos y deportados.»

Para luchar con más eficacia contra la explotación de los trabajadores que carecen de documentación legal, la Convención propone que se adopten medidas para erradicar los movimientos migratorios clandestinos, contrarrestando las incitaciones emigrar clandestinamente e imponiendo sanciones a los traficantes y empleadores de trabajadores migratorios en situación ilegal.

Según la Convención, no se someterá a ningún trabajador migratorio a la condición de esclavo o de siervo, ni se le impondrá la realización de trabajos forzados u obligatorios. A este respecto, Gabriela Rodríguez Pizarro señala los siguiente: «Estas disposiciones son de suma importancia [para las trabajadoras migratorias...] Me preocupan los innumerables reportes sobre la trata de empleadas domésticas que se convierten en esclavas de sus empleadores y que están desprotegidas ante abusos sexuales, físicos y psicológicos cometidos en el ámbito privado. En muchos países numerosas mujeres son esclavizadas en la industria del sexo, incluso mujeres menores de edad.».

El fenómeno de las migraciones internacionales ha ido cobrando una creciente importancia en el transcurso de los últimos años y está vinculado a los factores políticos, sociales, económicos y culturales imperantes en los países de origen y destino de los trabajadores migratorios: envejecimiento de la población, desempleo, fuga de cerebros, repatriación de salarios, situación de los derechos humanos, integración social, xenofobia, trata de seres humanos, seguridad nacional, etc.

El peso económico de las migraciones es también determinante. En efecto, los fondos enviados por los trabajadores migratorios a sus países de origen suponen para éstos una importante fuente de ingresos en divisas. En 2001, la India y México ingresaron por este concepto 10.000 millones de dólares, Filipinas 6.400, Marruecos 3.300, Egipto 2.900, Turquía 2.800, el Líbano 2.300 y Bangladesh 2.100. Los envíos de fondos pueden llegar a representar un porcentaje significativo del producto interior bruto de algunos países. En ese mismo año, ese porcentaje alcanzó un 22,8% en Jordania, 13,8% en El Salvador y el Líbano, 9,7% en Marruecos, 9,3% en la República Dominicana, 8,9% en Filipinas y 7% en Sri Lanka. (Fuente: Banco Mundial, Global Development Finance, 2003).

La entrada en vigor de la Convención internacional sobre la protección de los derechos humanos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares ha sido el resultado de un largo proceso de elaboración en el plano internacional. El texto, que redactó un grupo de trabajo creado en 1980 y presidido por México, fue adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el día 18 de diciembre de 1990, proclamado a partir de entonces Día Internacional del Migrante. En 1998, cuatro organismos intergubernamentales y diez organizaciones no gubernamentales se aliaron para lanzar una Campaña global para la ratificación de la Convención internacional sobre la protección de los derechos humanos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares**. En marzo de 2003 se alcanzó el número de ratificaciones necesarias para su entrada vigor.

La aplicación de la Convención será supervisada por un “Comité para la protección de los trabajadores migratorios y de los miembros de su familia” integrado por diez expertos reconocidos como autoridades en los ámbitos de competencia de la Convención que serán elegidos por los Estados que hayan ratificado su texto

Hasta la fecha, han firmado la Convención otros 10 países más, lo que constituye un primer paso hacia la ratificación: Bangladesh, Burkina Faso, Chile, Comores, Guinea–Bissau, Paraguay, Santo Tomé y Príncipe, Sierra Leona, Togo y Turquía.

Con motivo de la entrada en vigor de la Convención tendrá lugar una mesa redonda en el Palacio de las Naciones Unidas en Ginebra (el 1º de julio de 11h30 a 13h). Estarán presentes: Bertrand Ramcharan, Alto Comisionado para los Derechos Humanos (interino), Brunson McKinley, Director General de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Gustavo Albin, Embajador de México ante las Naciones Unidas en Ginebra, Kari Tapiola, Director Ejecutivo de las Normas y de los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo en la OIT, Georges Malempré, Director de la Oficina de la UNESCO en Ginebra, y Mamounata Cissé, Secretaria General adjunta de la Confederación Internacional de Sindicatos Libres. Mariette Grange, de la Comisión Internacional Católica para las Migraciones, será la moderadora del acto.

* El texto en español de la Convención se puede consultar en: http://www.migrantsrights.org/Int_Conv_Prot_Rights_MigWorkers_Fam_1990_Sp.htm
La Convención se ha publicado también en alemán, árabe, francés, inglés, italiano, neerlandés, portugués y ruso.

** http://www.migrantsrights.org/index_span.htm


http://www.unesco.org/migration/convention
En este sitio Internet no sólo se ofrece información detallada sobre la Convención y se reproduce su texto íntegro, sino que además contiene un glosario, estadísticas básicas, estudios de casos y enlaces útiles relacionados con la cuestión de las migraciones.


***

Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
http://www.unhchr.ch/

Organización Internacional del Trabajo (OIT)
http://www.ilo.org/migrant

Organización Internacional para las Migraciones (OIM)
http://www.iom.int






Fuente Press Release No 2003 - 37
Autor(es) UNESCOPRESS


 ID: 13200 | guest (Leer) Updated: 27-06-2003 3:07 pm | © 2003 - UNESCO - Contact