| Sin embargo, ese foco tradicional de intercambio cultural produce también muchos de los males de la sociedad moderna: desempleo, pobreza, crimen, infraestructuras y servicios inadecuados, además de problemas medioambientales. Cada vez más, las ciudades se encuentran en primera línea de frente en la lucha contra la exclusión y la inseguridad, la prevención o el tratamiento de los conflictos intercomunitarios; además, deben imaginar sistemas de protección y de solidaridad entre los ciudadanos que tengan en cuenta el fenómeno de la globalización. La prioridad de la UNESCO en ese contexto consiste en fomentar la creación de sistemas de información descentralizados con miras a ayudar a los poderes locales a la hora de tomar las decisiones políticas relativas a la lucha contra la exclusión. Así, se ha confeccionado una base de datos de más de 800 ejemplos de buenas prácticas en cuestiones de armonía en medios urbanos, a partir de la base de la red "Ciudades por la Paz". El proyecto titulado «Cultura de barrio», basado en la colaboración entre diferentes países de África y de Europa, aporta un efecto de lupa a este intento de diálogo intercultural en un medio urbano, haciendo hincapié en la integración social y la participación de los ciudadanos.
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