
Dos semanas después del terremoto, Haití vuelve a la vida gracias a dos recursos: la indispensable ayuda internacional y la vitalidad de su cultura popular. La UNESCO está presente para restablecer escuelas, museos o monumentos, según las prioridades que se impongan, está también en primera línea acompañando la fuerza que los haitianos extraen de su cultura, de su historia y de su relación con el mundo. El patrimonio inmaterial intacto del pueblo es también un recurso valioso. Aunque la ayuda venga de fuera, renacimiento procede del interior. Ambos son indispensables y la UNESCO se ocupa de ambos.