
El tráfico ilícito de bienes culturales tristemente ocupa un alto lugar en las causas principales de criminalidad en el mundo y no escatima ninguna región del mundo. La apertura de las fronteras, la multiplicación de conflictos armados, la pobreza, el aumento exponencial del mercado del arte, son algunos de los factores que explican la codicia por los bienes culturales. La UNESCO, y las instituciones que se han asociado a esta causa, libran una batalla constante contre este mal que pone en peligro la identidad misma de los pueblos.
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