En 2004 finalizó el primer Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo (1995-2004), cuyo principal mérito fue lograr que las Naciones Unidas prestasen atención prioritaria a la necesaria comprensión de los problemas a que deben hacer frente los pueblos indígenas del mundo entero. Ha llegado el momento de señalar nuevas perspectivas y de intensificar la cooperación internacional para responder a sus expectativas. El 9 de agosto, Día Internacional de las Poblaciones Indígenas, conmemora el día en que el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas se reunió por primera vez en 1982. La jornada va a ser una importante ocasión para la reflexión y la acción en este proceso. Ante la realidad de las condiciones de vida de las poblaciones indígenas, muy a menudo precarias, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó, en su quincuagésimo noveno periodo de sesiones, un segundo Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo, que se extenderá de 2005 a 2014. Este segundo Decenio brindará a la UNESCO la oportunidad de proseguir e intensificar sus esfuerzos por promover las culturas de los pueblos indígenas y sus derechos fundamentales, así como de insistir en la necesidad de integrar la cultura en todas las políticas de desarrollo. Esta integración es particularmente necesaria en el caso de estos pueblos, que comparten una visión holística del mundo y mantienen un vínculo especial con su entorno. Así pues, resulta indispensable reforzar la colaboración con los pueblos indígenas, mejorando los mecanismos de consulta y participación de estas comunidades en los proyectos ejecutados en los ámbitos de competencia de la UNESCO. Un eje central de nuestro trabajo será reflexionar más a fondo sobre una cuestión de importancia primordial para los pueblos indígenas, a saber, la del consentimiento lúcido, libre y previo, y aplicar las conclusiones de dicha reflexión en los procesos de formulación y ejecución de proyectos. Por otro lado, la UNESCO proseguirá su labor de protección y fomento de la diversidad cultural y de los modos de vida de los pueblos indígenas. Confío en que, en 2006, entre en vigor la Convención para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial (2003), con la ratificación del trigésimo Estado Parte. La Organización presentará asimismo un anteproyecto de convención para la protección de la diversidad de los contenidos culturales y las expresiones artísticas en la 33ª reunión de la Conferencia General que se celebrará en 2005. Estos instrumentos internacionales podrán proporcionar un marco para proteger las expresiones tradicionales indígenas y promover las creaciones contemporáneas de dichos pueblos. Paralelamente, debemos subrayar el papel que cada uno de los indígenas, en particular los jóvenes, desempeñan en la trasmisión y la salvaguardia del saber relativo a su patrimonio cultural y natural. Como garantes de la diversidad cultural y biológica, los jóvenes indígenas deben sentirse orgullosos de su identidad y su cultura, y conservar su singularidad sin renunciar a ocupar el lugar que les corresponde en un contexto mundializado. La UNESCO debe así redoblar sus esfuerzos, en particular en el marco de acción de la Educación para Todos, a fin de establecer planes de estudio cultural y lingüísticamente adaptados a la historia, los valores y las tradiciones indígenas. La educación formal e informal de las comunidades locales, unida al buen uso de los medios de información y comunicación, favorecerá la transmisión de los conocimientos entre los depositarios de los saberes tradicionales, los jóvenes y el resto del mundo. Desearía por último rendir un especial homenaje a las mujeres indígenas que, sometidas a una doble discriminación, como mujeres y como indígenas, son a menudo particularmente vulnerables a todo tipo de injusticias. Su función en la salvaguardia de las tradiciones, en particular mediante la transmisión de la lengua materna, es sin embargo crucial para la diversidad cultural y biológica del planeta. Concluyo este mensaje manifestando mi deseo de que el 9 de agosto de 2005 y el nuevo Decenio brinden la oportunidad de avanzar en el reconocimiento de las culturas y los derechos de los pueblos indígenas, cuya contribución es más que nunca indispensable para la supervivencia y el desarrollo de la humanidad.
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