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Actividades culturales de la UNESCO en el mundo 
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Propiedad intelectual, piratería e industrias culturales

 

Introducción
 
Debido a las frecuentes innovaciones y a la reducción de costes en la tecnología de la información durante la pasada década, la piratería de productos culturales, tales como la música, las películas o el software, se ha convertido en un problema creciente tanto en los países industrializados como en los países en desarrollo, con graves repercusiones a escala local para las culturas, la creatividad y el desarrollo económico.
 
La piratería tiene unos efectos desastrosos en el crecimiento de las industrias, entre los que hay que mencionar, una reducción del número de puestos de trabajo y un estancamiento de la diversidad cultural, al resultar la piratería un obstáculo para la diversificación de la producción cultural que accede a los mercados internacionales.
 
Las medidas encaminadas a luchar contra la piratería se dividen en tres grandes categorías: modernización y mejora de la legislación, de manera que resulte más efectiva contra la piratería; medidas de refuerzo en la aplicación de la legislación ya existente; y campañas de información, destinadas tanto a los ciudadanos, como a las instituciones implicadas, sobre las consecuencias culturales y económicas de la piratería y la necesidad de combatirla.
 
¿Qué es la piratería?

El término “piratería” hace alusión, generalmente, a una copia no-autorizada, destinada a la producción y distribución, de contenidos protegidos por el derecho de autor o derechos conexos.
 
El término “piratería” se refiere también tanto a la falsificación de productos, en la que la copia intenta reproducir el producto original hasta el mínimo detalle para inducir al consumidor a creer que se trata de un artículo original, como al “bootlegging”, la grabación y distribución ilegal de actuaciones en directo.
 
Asimismo, se entiende como piratería el fenómeno, relativamente reciente, de copiar o poner a la disposición del público materiales protegidos sin el consentimiento de los autores o de los propietarios de los derechos de autor.

Impacto social y cultural
 
El comercio generado por las obras pirateadas amenaza directamente la supervivencia de autores, músicos, intérpretes, fotógrafos, artistas, editores, productores, y un amplio abanico de profesiones relacionadas indirectamente con la producción de bienes culturales, tales como los técnicos de luz y de sonido, regidores, los trabajadores de las compañías discográficas, de las tiendas especializadas, artistas gráficos, productores musicales, promotores de cine y vídeo, expertos en publicidad y en la promoción de obras culturales.
 
Según estimaciones recientes, la piratería es la causa de la pérdida de 120.000 puestos de trabajo cada año en los EEUU y de 100.000 en la Unión Europea. Es probable que en los países en desarrollo las cifras sean incluso más elevadas, así como el coste en términos de desarrollo igualmente negativo.
 
En los países donde la piratería tiene una mayor incidencia, se produce una disminución de la oferta de productos creativos, con el consiguiente empobrecimiento cultural. En estos países, el crecimiento de las industrias culturales se ha visto reducido en una proporción alarmante.
 
La difusión incontrolada de bienes pirateados impide el desarrollo del trabajo de creación a escala local. Los piratas suelen copiar solamente las obras musicales o cinematográficas de mayor éxito, con las que inundan el mercado. Este fenómeno produce un estrangulamiento de la producción de artistas locales o menos conocidos dentro del panorama musical, debido al hecho de que los productores locales, que tienen que hacer frente al coste de la producción legal, no están, simplemente, en condiciones de competir. Esta práctica puede terminar con una cultural musical o cinematográfica que en otro contexto gozaría de buena salud, con costes sociales y culturales incalculables, si tiene en cuenta que la música y, por ejemplo, las películas preservan la memoria histórica y el diálogo cultural.
 
El desmoronamiento de la creatividad y de las industrias culturales a escala local empobrece, además, el diálogo cultural internacional, ya que la voz de las naciones que afectadas por la piratería queda silenciada en los mercados internacionales. 

El coste económico de la piratería
 
La incubación del talento creativo, así como la producción, comercialización y distribución de música, software y películas de cine supone una inversión de alto coste y riesgo, incentivada por la existencia de la propiedad intelectual, que garantiza a las compañías el derecho exclusivo de explotación de los productos culturales que producen.
 
La violación de los derechos de autor por parte de los piratas de productos culturales niega a los artistas e intérpretes la ganancia legítima que genera su labor de creación. Asimismo, las compañías discográficas se ven obligadas a reducir su plantilla de artistas y disponen de menos recursos para reinvertir en nuevos talentos. Por su parte, los gobiernos dejan de percibir grandes sumas en concepto de ingresos por impuestos. Como resultado, los consumidores disfrutan de una oferta reducida y menos diversificada de productos culturales.
 
El comercio mundial de productos pirateados cuesta a los productores legítimos miles de millones de dólares en ganancias perdidas. Según estimaciones de la IFPI (Federación Internacional de la Industria Fonográfica), el organismo que representa a más de 1450 compañías discográficas en más de 70 países, el valor de toda la música pirateada en 2003 superaba los 4.500 millones de dólares. Asimismo, la Asociación Cinematográfica de Norteamérica (Motion Picture Assotiation of America) estima, sólo para la industria del cine de los EEUU, unas pérdidas anuales de unos 3.000 millones de dólares, debidas a la piratería.
 
En 2003, las autoridades internacionales se incautaron de 56 millones de productos musicales pirateados. A pesar de que este puede ser un indicio esperanzador con respecto al aumento de acciones emprendidas contra la piratería, el incremento de las incautaciones refleja igualmente la dimensión creciente del problema. En consecuencia, las pérdidas mundiales en los sectores de la música, del  cine y del software, podrían ascender a decenas de miles de millones de dólares anuales.
 
Un problema mundial que necesita soluciones mundiales
 
La piratería es un delito transfronterizo y transnacional, a menudo cometido por grupos criminales bien organizados, algunos de los cuales relacionados con organizaciones terroristas, que poseen los recursos necesarios para invertir en tecnología de alto coste y que, además, controlan los medios de producción y distribución con capacidad suficiente para inundar los mercados internacionales con millones de discos pirateados.
 
Una piratería de tal magnitud plantea nuevos retos a las industrias, los gobiernos y las instituciones judiciales, quienes, ahora más que nunca, deben cooperar en búsqueda de una solución conjunta.
 
Resulta evidente que un buen sistema de leyes para la defensa de la propiedad intelectual, así como su aplicación rigurosa en el contexto internacional, es esencial en la construcción de industrias creativas sólidas que aseguren la diversidad cultural.
 
Los derechos derivados de la propiedad intelectual, tales como el derecho de autor y los derechos conexos, permiten a las instituciones judiciales emprender acciones penales contra aquellos que copian y distribuyen contenidos creativos sin la autorización de las compañías que han realizado la inversión necesaria para producirlos. Sin el reconocimiento de estos derechos, los artistas carecerían de medios para proteger su trabajo y las empresas no encontrarían los incentivos suficientes para continuar invirtiendo en las industrias culturales.
 
Asimismo, las actuaciones intergubernamentales resultan particularmente adecuadas para solucionar esta crisis, por lo que la UNESCO ha adoptado una posición pionera en la lucha contra la piratería, a través del lanzamiento de iniciativas en tres áreas de actuación: colaboración en la elaboración de marcos jurídicos para la protección de la propiedad intelectual; asistencia a los gobiernos en el refuerzo de las leyes destinadas a combatir la piratería; y  cooperación en la elaboración de campañas públicas de información sobre el daño que la piratería causa, en el ámbito local, a las culturas y a la creatividad.

Establecimiento de instituciones de  gestión de derechos de autor y de la legislación sobre propiedad intelectual en el ámbito nacional

La UNESCO colabora actualmente con las instituciones públicas de Zimbabwe y Namibia en la formulación e implementación de marcos legales que hagan frente al problema de la piratería y la gestión colectiva de los derechos de autor.

En Zimbabwe, la Alianza Global organiza un seminario de formación con el título “Capacitación de la sociedad de gestión colectiva de derechos de autor y adaptación al nuevo marco legal en Zimbabwe”. Con él, se persigue contribuir a una implementación más rápida y eficaz de la nueva ley de propiedad intelectual, a través de la organización de este seminario para administradores de la sociedad de gestión colectiva de derechos de autor de Zimbabwe y otros profesionales del sector que desempeñan un papel fundamental en la aplicación del derecho de autor y de los derechos conexos.

En el marco de este proyecto, gestionado por la Oficina de la UNESCO en Harare en colaboración con la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (CISAC) (LINK), está prevista la creación de un grupo de expertos que refuerce la implantación de la nueva ley y la difusión de los conocimientos adquiridos en los ámbitos concernidos.

En Namibia, de forma paralela, la UNESCO colabora con el Ministerio de Comunicación, la NASCAM (una sociedad de  gestión colectiva de derechos de autor en Namibia) y la CISAC, en el lanzamiento de un proyecto-piloto encaminado a reforzar el cumplimiento de las leyes relativas al derecho de autor y derechos conexos,  así como establecer mecanismos transparentes, coherentes y eficaces  para la gestión colectiva de estos derechos.

Una misión conjunta de evaluación sobre el terreno, emprendida en 2004 a iniciativa de la CISAC y de la UNESCO, facilitó el inicio de un diálogo entre todas las partes interesadas en la implementación de las normas reguladoras de la propiedad intelectual, así como en la elaboración de un plan de actuación para impulsar la aplicación efectiva del derecho de autor y derechos conexos en Namibia, con el objetivo último de fomentar unas condiciones óptimas para el desarrollo de las industrias culturales en el ámbito local.

Este proyecto, cuyo principal objetivo es la formación, gira entorno a tres ejes de actuación: el establecimiento de un Consejo Nacional de Propiedad Intelectual como plataforma independiente para lograr el consenso entre todos los sectores implicados; asistencia para la creación de sociedades de gestión colectiva de derechos de autor y derechos conexos, especialmente de los derechos generados por  los intérpretes; y asesoramiento dirigido a la NASCAM, el organismo nacional para la gestión colectiva de los derechos de autor generados por la música.

             

 

Refuerzo de las leyes relativas a la propiedad intelectual: La formación de formadores

En mayo de 2004, la UNESCO coordinó un proyecto denominado “Formación contra la piratería para formadores”, un seminario especializado para los funcionarios y otros actores implicados en el refuerzo de la propiedad intelectual en Sudeste de Europa.
 
La primera fase del proyecto, que tuvo lugar en Sofía (Bulgaria), reunió a funcionarios judiciales, representantes del sector industrial, fiscales y abogados de 7 países de la región: Albania, Bosnia Herzegovina, Bulgaria, Croacia y la Antigua República Yugoslava de Macedonia, Serbia y Montenegro y Rumanía.
 
Estos países están afectados de manera particularmente intensa por el fenómeno de la piratería y, a pesar de que la UE y otras organizaciones intergubernamentales ya les han ofrecido asesoramiento técnico y legal, necesitan todavía ayuda para la implementación de los nuevos marcos jurídicos, materia en la que carecen a menudo de programas de formación necesarios para los funcionarios encargados de aplicar las leyes.
 
Este proyecto de la UNESCO, financiado por el Gobierno de Noruega, que se inscribe dentro del marco de la Alianza Global para la Diversidad Cultural y que ha sido gestionado por el Programa de la UNESCO para el Derecho de Autor, tiene como objetivo concienciar a las autoridades nacionales y a los funcionarios judiciales sobre la importancia de reforzar las leyes que regulan la propiedad intelectual y sobre las repercusiones económicas y sociales de la piratería.
 
A lo largo de cuatro días, el curso comprendía una explicación sobre la protección de la propiedad intelectual contra la piratería, una introducción a las diferentes modalidades de piratería, los mecanismos para detectar y averiguar su gravedad, la investigación de las prácticas delictivas y los mecanismos de prevención y reducción de los niveles de esta práctica.
 
Además de consideraciones teóricas, el curso proporcionó también un acercamiento práctico, al incluir una visita a una fábrica legal de discos compactos, muestras de productos falsificados y explicaciones sobre la mejor manera de detectarlos de los originales, a cargo de profesionales con experiencia real. Al final del curso, la realización de ejercicios prácticos permitió  a los participantes poner a prueba los conocimientos adquiridos en condiciones muy parecidas a las reales.
 
Multiplicar los efectos
 
Al formar a un grupo selecto de funcionarios, el proyecto de “Formación contra la piratería para formadores” ha provocado un “efecto multiplicador”, ya que ha asegurado que la formación y la experiencia adquirida por los 20 participantes será transmitida a la autoridades nacionales competentes en la lucha contra la piratería (legisladores, gobiernos, autoridades policiales, aduaneras, jueces, magistrados, etc.), a través de la organización posterior de seminarios nacionales en la Fase 2 del proyecto.
 
Esta fase se encuentra ya en funcionamiento: en diciembre de 2004, Rumanía organizó su propio seminario nacional de formación en esta materia, al que asistieron más de 50 participantes de las fiscalías de todo el país.
 
El seminario, organizado a lo largo de dos días con el apoyo de la UNESCO y de la Fiscalía  del Tribunal Supremo de Casación y Justicia de Rumanía, logró reunir a representantes de las industrias privadas rumanas, fiscales locales, la Oficina Nacional de Derecho de Autor y autoridades policiales.
 
“El seminario fue una ocasión excelente para que los participantes debatieran sobre cuestiones jurídicas y de procedimiento que surgen en la investigación de este tipo de delitos”, en palabras de Dragos Dumitru, el fiscal responsable de las violaciones de la propiedad intelectual en la Fiscalía General de Rumanía, responsable de la organización del seminario. “Es por esta razón, añadió, que  resulta tan importante que los participantes compartan sus experiencias”
 
La participación de las industrias
 
Un aspecto clave de estos proyectos ha sido la participación entusiasta de representantes de la industria, como IFPI, Motion Picture Association y Business Software Alliance. Estas industrias, que desean que se actúe para reforzar la protección de sus derechos, han consagrado su tiempo y conocimientos en establecer un amplio diálogo con los participantes sobre todos los aspectos del fenómeno de la piratería y el refuerzo de las leyes relativas a la propiedad intelectual.
 
“IFPI ha consagrado importante recursos a la prevención de la piratería y a la investigación de violaciones, pero no puede emprender combatir sola estos delitos”, según declaraba Graham Hagger de la IFPI, que asistió igualmente al seminario de Rumanía, para explicar las razones que han llevado a su organización a participar en el programa. “La energía producida, añadía, al reunir a organizaciones como la UNESCO en la difusión internacional de un mensaje claro contra la piratería, puede conducir, y de hecho lo está haciendo,  a una reducción de la criminalidad y a mejoras en el mercado”.
 
Thomas Dillon, consejero legal contra la piratería de la Motion Picture Association, se mostraba de acuerdo:  “Si no aprendemos a proteger la propiedad intelectual con el mismo empeño con el que protegemos la propiedad material, nunca tendremos una industria cinematográfica sólida y diversificada”. Añadía además: “La piratería es un crimen, y combatirlo es responsabilidad de los gobiernos, pero, obviamente, también hacemos en la industria cinematográfica grandes esfuerzos para protegernos y poseemos conocimientos de primera mano, que pueden ser de gran utilidad para las autoridades”.
 
Otro de los grandes logros del proyecto fue el reunir representantes de los distintos campos del ámbito jurídico y judicial, en lugar de centrarse únicamente en los fiscales o en los agentes policiales. El enfoque interdisciplinario adoptado ha permitido a cada grupo comprender, desde distintas perspectivas, los retos y las soluciones posibles para hacer frente a la piratería, así como debatir sobre las formas más efectivas de cooperación en el futuro.
 
La necesidad de llevar a cabo este tipo de iniciativas
 
Los representantes del mundo industrial se han mostrado dispuestos a incrementar este tipo de cooperación. En palabras de Dillon de MPA: “Apoyamos completamente los esfuerzos de la UNESCO para que los funcionarios de numerosos países puedan compartir experiencias y conocimientos con expertos del sector industrial, y así puedan reforzar el marco legal y su aplicación. (...) Consideramos que la colaboración a favor de mejorar el marco legal es indispensable: el problema de la piratería es demasiado grande para que la industria pueda hacerle frente sola.”
 
Graham Hagger coincidía al respecto: “Los programas de formación son el primer paso para alertar sobre un crimen que crece a gran velocidad en todo el mundo.” Y añadía: “Por eso, IFPI desearía que iniciativas como el proyecto búlgaro se extiendan a otros países y regiones donde los delitos contra la propiedad intelectual se producen de manera constante y creciente”

Sensibilizar la opinión pública

Debido a las últimas innovaciones tecnológicas, nunca ha sido tan fácil el acceso a los productos pirateados, que son bastante más económicos que los productos originales.  No obstante, pocos compradores de bienes falsificados son conscientes del verdadero coste de la piratería relación a la creatividad y la cultura a escala local.

De este modo, si no se quiere fracasar en la lucha contra la piratería, a la necesidad de mejorar y reforzar la protección jurídica de la propiedad intelectual, hay que sumar las iniciativas que promuevan la sensibilización de la opinión pública sobre las graves consecuencias de estas prácticas.

La UNESCO, en colaboración con la Dirección Nacional del Derecho de Autor de Colombia, ha lanzado dos campañas para concienciar a la opinión pública colombiana sobre los peligros crecientes de la piratería y divulgar el interés social de la protección de autores, compositores e intérpretes.

La primera fase del proyecto “Fomento del respeto a la propiedad intelectual y a los derechos de autor en Colombia”, que ha sido ya completada, ha consistido en la elaboración de materiales educativos para escolares. De este modo, se ha realizado una tirada de siete mil ejemplares del libro ¡El mundo del derecho de autor!, posteriormente distribuidos en las escuelas colombianas como material educativo para el trabajo en clase.

Asimismo, se está llevando a cabo una campaña informativa dirigida al público general a través de la colocación de carteles en toda la red de transportes públicos de Bogotá. Mafalda, el famoso personaje del mundo del cómic, será la encargada de transmitir el mensaje de respeto hacia la propiedad intelectual y de la lucha contra la piratería, gracias a la colaboración de Quino, su célebre creador.

Conclusión
 
Únicamente se podrá combatir la piratería desde una perspectiva global, a través de medidas que incluyan la formulación de marcos jurídicos, el refuerzo y la implementación de las leyes que regulan la propiedad intelectual, y el lanzamiento de campañas para concienciar la opinión pública sobre sus repercusiones negativas para la creatividad y la cultura locales.

La UNESCO y la Alianza Global se han comprometido a colaborar en la lucha contra la piratería en estas tres áreas de actuación, con el propósito de proteger la diversidad cultural y el desarrollo sostenible de las culturas, la creatividad y las industrias culturales en el ámbito local.


Para saber más sobre el programa de la UNESCO “Formación contra la piratería para formadores”, le rogamos que consulte la siguiente página:
 
http://portal.unesco.org/culture/en/ev.php-URL_ID=19877&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html

En la actualidad, los siguientes seminarios del proyecto “Formación contra la piratería para formadores” están programados en la Antigua República Yugoslava de Macedonia (abril 2005), Bosnia Herzegovina (mayo 2005) y Bulgaria (mayo 2005).
 
Enlaces de interés
 
http://www.ifpi.org/site-content/library/piracy2004.pdf
 
www.mpaa.org
 
www.respectcopyrights.org
 
www.piracyisacrime.com
 




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