Nuestra Diversidad Creativa

Informe de la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo

La Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo esperaba que Nuestra Diversidad Creativa estimularía los debates y suscitaría nuevas iniciativas. Esta esperanza se cumplió con creces. Las cuestiones planteadas han pasado a ocupar un lugar de primera línea en la escena internacional.

Este sumario temático tiene por objeto relacionar los distintos temas con las múltiples actividades de la UNESCO.

El argumento que se plantea en la Introducción a Nuestra Diversidad Creativa es que el desarrollo comprende no sólo el acceso a los bienes y a los servicios, sino también la oportunidad de elegir un modo de vida colectivo que sea pleno, satisfactorio, valioso y valorado, en el que florezca la existencia humana en todas sus formas y en su integridad.

Incluso los bienes y servicios más importantes en la visión limitada y convencional son considerados valiosos solamente por ampliar nuestra libertad de acuerdo con nuestros valores. Por lo tanto, la cultura, por importante que sea como instrumento (u obstáculo) del desarrollo,, no puede ser relegada a una función subsidiaria de simple promotora (o freno) al crecimiento económico. El papel de la cultura no se reduce a ser un medio para alcanzar fines -pese a que, en el sentido restringido del concepto, ése es uno de sus papeles-, sino que constituye la base social de los fines mismos. El desarrollo y la economía forman parte de la vida de los pueblos.

En la diversidad de las culturas existe una unidad subyacente, definida en una ética global (capítulo 1). El impulso ético que lleva a aliviar y erradicar el sufrimiento siempre que sea posible es un ejemplo de este imperativo. Una de las tendencias recientes más alentadoras ha sido la formulación de normas internacionales sobre derechos humanos. La democracia y la protección de las minorías son principios importantes de la ética global, así como una condición indispensable de la eficiencia institucional, la estabilidad social y la paz. En un mundo en el que viven 10.000 sociedades diferentes en aproximadamente 200 Estados, la protección y el ejercicio de los derechos de las minorías es una preocupación fundamental. Sin embargo, las minorías no deben ejercer sus derechos en detrimento de las mayorías. Tampoco se puede aceptar que tiranos vociferantes, que pretenden hablar en nombre de las minorías, sean aceptados como la voz de su pueblo. La voz democrática también debería escucharse en el plano internacional mucho más de lo que ha sido escuchada hasta ahora. Otros principios importantes de esta ética global son el compromiso con la solución pacífica de los conflictos y con la negociación justa, así como la equidad intra e intergeneracional.

El Informe considera fundamental el compromiso con el pluralismo (capítulo 2). El principio del pluralismo se considera fundamental. De este análisis se desprende que el pluralismo cultural es una característica intrínseca y perdurable de las sociedades, y que la identificación étnica es una reacción normal y saludable ante las presiones de la globalización. Los factores étnicos actúan como detonante de conflictos sólo cuando son manipulados con este fin. "Construir la nación" mediante la homogeneización de todos los grupos no es ni deseable ni viable. El modo más duradero de asumir la diversidad étnica es crear un sentimiento de nación como comunidad cívica, arraigada en valores que pueden ser compartidos por todos los componentes étnicos de la sociedad nacional. Mas, ¿cómo alcanzar un sentimiento de comunidad libre de toda connotación de exclusividad étnica?

La palabra "pluralismo" carece de significado si individuos y comunidades no pueden emprender iniciativas democráticas en un clima que conduce a la creatividad y al empoderamiento (capítulo 3). En nuestro "mundo infinito de interrogación y de duda", la imaginación creadora y la iniciativa de los individuos, las comunidades y las sociedades resultan todavía más necesarias. ¿De qué manera se ha de fomentar hoy día la creatividad, no sólo en el ámbito de las artes, sino también en el de la ciencia, la tecnología, y en la teoría y la práctica de la gobernabilidad?

Los miembros de una sociedad han de estar en posición de comunicarse con los de otras sociedades. Es uno de los principales desafíos de un mundo más mediático (capítulo 4). ¿Podemos hacer que las nuevas tecnologías se conviertan en instrumentos de interacción democrática y de reducción de la pobreza? Esto requiere un mercado competitivo y un equilibrio entre eficiencia y equidad, así como entre intereses globales y locales. La Comisión propone que se estudie la posibilidad de establecer nuevos medios de comunicación internacionales que funcionen como servicio público y se instituya un debate internacional entre los profesionales de los medios de comunicación y las audiencias con respecto a los problemas de la violencia y la pornografía en los medios de comunicación.

El debate sobre mujeres, género y cultura (capítulo 5) es arduo. Los derechos y las necesidades de las mujeres, así como la interdependencia entre hombres y mujeres son nociones esenciales para rediseñar sus identidades y sus roles en la sociedad. ¿Que principios se deberían adoptar para sortear el doble escollo del etnocentrismo y del eurocentrismo, por una parte, y, por otra, del relativismo ético que, en nombre de la "cultura" local, niega a la mujer sus derechos humanos?

El debate sobre el género nos conduce a la necesidad de prestar atención a los derechos y deberes de los niños y los jóvenes (capítulo 6). Nunca ha habido una generación tan numerosa ni tan joven como la actual. El número de niños y de jóvenes aumenta con rapidez, y su falta de poder hace que sea especialmente necesario protegerlos de la explotación y el abandono, y promover su educación y su salud. Satisfacer esta necesidad es la más importante inversión que podemos hacer en el futuro. ¿Cómo hacer frente a este desafío?

La rapidez del cambio plantea nuevos desafíos, ya que las sociedades deben hacer el mejor uso posible del patrimonio cultural al servicio del desarrollo (capítulo 7). Monumentos y sitios históricos, objetos conservados en museos, así como otras expresiones artísticas inmateriales tales como el folclore o la lengua se encuentran en estado de destrucción o abandono. Por otra parte, las definiciones del patrimonio cultural son aún demasiado estrictas. La Comisión ha observado que todos los pueblos de todas las sociedades necesitan ser capaces de identificar y de evaluar su patrimonio según sus propios criterios y según los usos que quieran hacer de dicho patrimonio. Por tanto, ha explorado diversos modos de hacer una utilización más amplia y más eficazmente administrada.

Hasta ahora, la relación de la humanidad con el medio natural se ha considerado principalmente en términos biofísicos, sin embargo, en la actualidad se reconoce cada vez más que las sociedades mismas han creado procedimientos complejos para proteger y administrar sus recursos. ¿Cómo tomar en consideración estos procedimientos arraigados en los valores culturales de manera que el desarrollo sostenible se haga realidad? La respuesta a esta pregunta requiere que se preste mayor atención a las interacciones entre cultura y medio ambiente (capítulo 8).

El conjunto de estas consideraciones ha llevado a la Comisión a recomendar repensar las políticas culturales (capítulo 9). Ésta ha insistido fuertemente en la necesidad de ampliar el concepto de política cultural para superar el enfoque estrecho centrado en las artes, sugiriendo un nuevo modo de considerarlo. ¿Como pueden los países definir políticas culturales encaminadas a fomentar un pluralismo realmente constructivo en el que la diversidad sea una fuente de creatividad? ¿Cómo convencer a los responsables de tomar decisiones de que apoyar las formas y expresiones artísticas nuevas, emergentes y experimentales no significa subvencionar el consumo, sino invertir en el desarrollo humano?

Finalmente, en lo relativo a las necesidades de investigación (capítulo 10), la Comisión propone un programa centrado en la hasta ahora casi siempre ignorada integración entre cultura, desarrollo y formas de organización política. La cuestión medular del proceso de desarrollo es: ¿qué políticas promueven un desarrollo humano sostenible y que estimule el florecimiento de culturas diferentes?

Si hubiera que elegir una idea clave de los diez capítulos precedentes, ésta sería la que contienen las dos sentencias del resumen Informe:
"El desarrollo disociado de su contexto humano y cultural es un crecimiento sin alma. El florecimiento pleno del desarrollo económico forma parte de la cultura de un pueblo."

El punto de vista más convencional considera la cultura como un elemento que contribuye al desarrollo económico o lo entorpece; de ahí el llamamiento a "tomar en cuenta los factores culturales en el desarrollo". A diferencia del medio ambiente natural, cuyos dones no nos atreveríamos a perfeccionar, la cultura es la fuente de nuestro progreso y creatividad. Al cambiar de perspectiva y dejar de asignar un papel puramente instrumental a la cultura para atribuirle un papel constructivo, constitutivo y creativo, hay que concebir el desarrollo en términos que incluyan el crecimiento cultural.

Como afirma la Comisión, el Informe "tiene por objeto dar a las generaciones presentes y futuras los instrumentos necesarios para responder a este desafío, ampliar sus conocimientos, descubrir el mundo en su imponente diversidad y permitir a cada individuo vivir una vida digna, sin perder su identidad, su sentido de pertenencia a su comunidad ni renegar de su patrimonio."

Nuestra diversidad creativa ha sido concebido según un espíritu de nuestra época: con la pretensión de plantear preguntas, más que de proponer respuestas; con la intención de enriquecer el debate, más que buscar la aceptación de las nuevas verdades. Reconociendo que la incertidumbre existe, el Informe cita a Ilya Prigogine, que observaba: "El siglo xx ha transformado la totalidad del planeta de un mundo finito de certidumbres en un mundo infinito de cuestionamiento y duda". La propia noción de cultura admite múltiples lecturas.

Con este espíritu, la Comisión ha formulado una Agenda Internacional cuyo objetivo consiste en movilizar energías y suscitar el compromiso de todos. La idea era que estas acciones podrían reforzar y profundizar el debate y el análisis sobre la cultura y el desarrollo, así como promover la emergencia de un consenso internacional sobre el mayor número de cuestiones clave. La Comisión desea también que estas acciones conduzcan a una Cumbre Mundial sobre Cultura y Desarrollo, promuevan la participación democrática más amplia posible -especialmente entre las mujeres y los jóvenes- a todos los niveles, tanto local, provincial y central como internacional y global, donde hasta ahora ha sido descuidada.

Idioma de Contenido Inglés
Tipo de documento Informe
Sitio Web (URL) http://upo.unesco.org/details.aspx?&Code_Livre=1321&change=S
Autor(es) UNESCO
Fecha de Publicación 27 Jan 1995

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