| En un mundo saturado de ruidos y frases hechas, la poesía, gracias a la diversidad de las lenguas del mundo, permite contar de otro modo la historia, sus sueños y sus heridas. La UNESCO no aspira con esta celebración a ningún poder de conmemoración. No es más que la voluntad de contribuir a la libre emergencia de palabras, allá donde se decide nuestra capacidad para la transmisión, el reparto y la creatividad. En sus formas escritas u orales, la poesía puede ser instrumento de conservación, memoria viva de los pueblos, relato de los orígenes. Sagrada o profana, nos ilumina con una palabra memorable, recordada y perpetuada, que es a la vez reto y recurso contra el olvido. Pero el acto poético es también disonancia y desmesura, prueba y exorcismo. Su mirada moderna y desplazada inventa repartos y desgloses nuevos. Trascendiendo la materialidad de la lengua, desplaza y condensa imágenes, aumentando nuestra porción de sueño y de libertad creadora. Así, la poesía implica toda una concepción de la historia y la cultura que se articula con nuestra voluntad de responder a las contradicciones del presente. Deseo, pues, que este Día brinde a todos la ocasión de reconsiderar, sin fetichismo ni amnesia, el uso que hacemos de las lenguas, los patrimonios y las memorias. Un día que nos ayude a establecer un nexo vivo entre memoria del pasado e invención de posibilidades.
| Autor(es) |
Koïchiro Matsuura |
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| Fecha |
21 Mar 2004 |
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